El duelo entre el Real Madrid y la Real Sociedad dejó más ruido que fútbol. El foco no estuvo en la circulación, ni en la presión tras pérdida, ni en la eficacia en las áreas. La conversación giró en torno a dos penaltis señalados a favor del conjunto blanco tras acciones protagonizadas por Vinicius Junior.
Tal como afirma el analista arbitral Pável Fernández, colaborador de IUSPORT y voz habitual en Teledeporte y Radio MARCA, “los árbitros siguen picando el anzuelo y el VAR observa en silencio”. Una reflexión que encapsula el sentir de una parte del entorno futbolístico tras lo sucedido en el Santiago Bernabéu.
Primer penalti: zona gris y criterio interpretativo
La primera acción llegó en el minuto 24. Vinicius conduce, el defensor va al cruce y se produce un leve contacto entre piernas. El colegiado señala penalti.
Desde el punto de vista reglamentario, se trata de una jugada interpretable. Hay roce, pero de baja intensidad. Es el tipo de acción que puede sancionarse… o no. El VAR, fiel al protocolo, no interviene al existir contacto y no considerarse un error claro y manifiesto.
El debate, por tanto, no se centra tanto en la legalidad como en la uniformidad del criterio. ¿Se pita siempre este tipo de contacto? ¿En cualquier estadio? ¿En cualquier contexto competitivo?
Segundo penalti: caída anticipada y silencio tecnológico
La segunda acción elevó el tono de la polémica. En una internada por línea de fondo, el extremo brasileño cae antes de que el defensor logre un contacto apreciable. Las repeticiones no muestran zancadilla ni impacto claro.
Aquí el debate cambia de dimensión. Como comenta en su análisis Pável Fernández, el problema no es solo la decisión del árbitro de campo, sino la falta de intervención posterior: si el VAR está para corregir errores evidentes, esta acción parecía susceptible de revisión profunda.
La no llamada desde la sala VOR es lo que ha generado mayor controversia. No se trata de una jugada gris, sino de una acción que, vista repetida, deja dudas considerables sobre la existencia de infracción.
El peso del escenario y la reiteración del relato
El contexto también influye. El Bernabéu amplifica cada decisión. Y cuando el protagonista es un futbolista que vive permanentemente en el uno contra uno, la sospecha se instala con facilidad.
Vinicius es un jugador diferencial, vertical, provocador en el mejor sentido competitivo del término. Fuerza al defensor, le obliga a elegir en décimas de segundo. Pero cuando la reiteración de acciones polémicas entra en escena, el análisis deja de ser puntual y pasa a ser estructural.
En su artículo de opinión, Pável Fernández sostiene que la reiteración de este tipo de decisiones “erosiona la credibilidad del fútbol español”. Una afirmación que va más allá del resultado concreto y apunta al sistema.
VAR, credibilidad y un debate que no se apaga
El trasfondo no es un penalti más o menos. Es la percepción de falta de coherencia. La Real Federación Española de Fútbol mantiene el protocolo vigente, pero las críticas sobre la aplicación desigual del criterio arbitral se repiten jornada tras jornada.
Cuando el VAR no logra disipar la polémica, sino que la multiplica, el sistema pierde autoridad. Y cuando el debate arbitral eclipsa al juego, el espectáculo se resiente.
Más allá de colores, la cuestión es de credibilidad. El fútbol necesita reglas claras y criterios uniformes. Porque si el talento queda opacado por la sospecha, el verdadero partido ya no se juega en el césped, sino en la confianza del aficionado.