El fútbol inglés presume de estadios llenos, contratos televisivos estratosféricos y fichajes de nueve cifras. Pero hay un resultado que no se proyecta en las pantallas gigantes.
Según los datos publicados por Paseo Suizo (@SwissRamble), especialista en análisis financiero deportivo, dieciocho clubes de las cuatro principales divisiones inglesas han presentado sus cuentas de la temporada 2024/25 y todos, salvo uno, han cerrado con pérdidas antes de impuestos. El negocio más potente del planeta también juega en números rojos.
Mucho ruido, muchos millones… y balances en negativo
La Premier League registra una pérdida media antes de impuestos de 31,5 millones de libras por club. Una cifra que rompe el relato simplista de que “en Inglaterra todo es rentable”. Los ingresos globales crecen, sí, pero también lo hacen los salarios, las amortizaciones de fichajes y los costes estructurales.
El dato más revelador no es solo el déficit final, sino que las pérdidas operativas son todavía mayores. Es decir, el problema no está únicamente en ajustes contables o impuestos diferidos: el modelo, en muchos casos, gasta más de lo que genera en su actividad ordinaria.
Y hablamos de la liga que vende derechos en todo el mundo y que marca tendencia en marketing deportivo.
Championship: el ascenso como apuesta a todo o nada
En la segunda categoría inglesa, la Championship, la pérdida media antes de impuestos se sitúa en 13 millones de libras. Aquí el tablero es diferente: la obsesión por subir a la Premier convierte cada temporada en una inversión de alto riesgo.
El ascenso multiplica ingresos; el fracaso deja agujeros financieros. El resultado es una competición donde muchos clubes asumen pérdidas estructurales como parte del plan estratégico. La pregunta es sencilla: ¿cuántos pueden sostener ese ritmo sin que el proyecto se tambalee?
League One y League Two: romanticismo con calculadora
En League One (4,2 millones de libras de pérdida media) y League Two (3,3 millones), la realidad es menos mediática pero igual de preocupante. Aquí no hay contratos televisivos millonarios que amortigüen errores. La dependencia del propietario o inversor es directa.
En muchos casos, el déficit forma parte del modelo: el club como pasión, como escaparate local o como proyecto empresarial a medio plazo. Pero sostenibilidad y emoción no siempre van de la mano.
El espejismo del fútbol moderno
Desde El Descuento conviene mirar más allá del marcador del domingo. El fútbol inglés, referencia mundial en ingresos, demuestra que facturar más no garantiza equilibrio financiero. El espectáculo crece, las plantillas se revalorizan, el mercado se infla… y las cuentas siguen teñidas de rojo.
El debate no es menor: si la liga más rica del mundo presenta este patrón de pérdidas generalizadas, ¿qué ocurre en competiciones con menos músculo económico?
El fútbol profesional vive en una contradicción permanente: necesita invertir para competir, pero competir no asegura rentabilidad. Y mientras el balón siga rodando y las gradas vibren, pocos se detendrán a mirar el balance.
Hasta que el resultado financiero pase de ser un detalle contable a convertirse en titular principal.