El mercado deja otro movimiento con aroma a apuesta ofensiva. El Córdoba CF ha cerrado la llegada de Mikel Goti, que vestirá de blanquiverde hasta final de temporada en calidad de cedido tras el acuerdo alcanzado con la Real Sociedad. Un refuerzo pensado para darle picante entre líneas y elevar el listón creativo del equipo.
Un mediapunta con colmillo y números
Goti no es un nombre al azar. El atacante, nacido en Gorliz en 2002, viene de firmar 13 goles en Primera Federación el curso pasado, cifras que explican por sí solas su impacto desde segunda línea. Esta temporada ya ha probado la exigencia de Primera División, un salto que añade poso competitivo a su perfil. Talento joven, sí, pero con kilometraje.
Cantera de élite y madurez competitiva
Formado en Athletic Club, pulió su fútbol en Zubieta antes de dar el paso al primer nivel. Su evolución combina técnica en espacios reducidos, llegada al área y lectura táctica, virtudes muy cotizadas para un Córdoba que busca controlar partidos con balón y acelerar cuando toca. De los que reciben entre líneas y hacen que pasen cosas.
Encaje inmediato en la idea blanquiverde
El cuerpo técnico gana una pieza versátil: mediapunta clásico, interior con vuelo o incluso falso extremo que pisa carril central. En un campeonato largo, su capacidad para romper defensas cerradas puede marcar diferencias. En El Arcángel ya sueñan con ver ese último pase y el disparo desde la frontal.
Un reto con hambre
Apuesta medida y ambición compartida. Goti aterriza con ganas de minutos y protagonismo, y el Córdoba suma dinamita ofensiva para la recta decisiva del curso. La blanquiverde añade talento; ahora, que ruede la pelota. Porque en Córdoba, cuando hay calidad, el fútbol sonríe.
