El Lugo vuelve de Cáceres con 28 puntos y su entrenador, con deberes para el equipo. Borja Fernández no utilizó el 0-1 para dar por buena toda la actuación albivermella. En la comparecencia posterior al encuentro reconoció las dificultades para enlazar la defensa con el ataque y reclamó un rendimiento más cercano al que espera de sus jugadores.
El contraste define el momento del líder: puede celebrar su novena victoria en once jornadas y, al mismo tiempo, encontrar motivos para apretar. El gol de Morchiladze decidió el partido del Príncipe Felipe, pero el resultado no borró los problemas que el técnico detectó durante el juego.
Recuperar el balón no bastaba
El entrenador puso el foco en lo que sucedía después de defender. A su juicio, el Lugo no encontró una salida suficientemente eficaz hacia campo contrario y eligió mal algunas respuestas. Reconoció el mérito del Cacereño, que obligó a los visitantes a trabajar mucho y les dificultó dar continuidad a sus posesiones, especialmente después del descanso.
«Yo también tengo que exigir un poco más, porque lo podemos hacer mejor», afirmó Borja. Su mensaje no cuestiona el valor de los puntos: exige que el equipo aproveche mejor sus recursos cuando tiene el balón.
El juego y las ocasiones, dos lecturas diferentes
Borja distinguió entre la iniciativa del rival y la calidad de las oportunidades. Admitió que los locales mostraron más intención en varias fases, pero consideró que las ocasiones más claras del primer tiempo correspondieron al Lugo. Por eso su valoración del triunfo tuvo matices: la superioridad en el juego no equivale necesariamente a disponer de las mejores opciones de gol.
También recordó la dificultad del escenario, donde ningún visitante había ganado esta liga. La comparecencia difundida por el CD Lugo deja esa doble exigencia: reconocer el resultado y corregir lo que impidió gobernar mejor el encuentro.
Una preocupación que venía de antes
En la previa del viaje, Borja ya había pedido personalidad para aprovechar los espacios al recuperar. Cáceres devuelve esa cuestión al primer plano. El liderato permite trabajar con puntos en el bolsillo, pero el entrenador no quiere que esa ventaja reduzca la ambición con balón.
