Para el Pontevedra, el partido de Copa del Rey ante el Arosa dejó una eliminación. Para Juanra Gómez-Pimpollo, también supuso recuperar algo mucho más básico: volver a sentirse futbolista en competición. El defensa fue titular el 27 de octubre después de pasar 346 días alejado de los partidos por una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda. La escena no corrigió el resultado colectivo, pero sí cerró una espera que había marcado casi un año de su carrera.
El calendario de una recuperación que no se ve
Una rotura de cruzado no se mide únicamente por la operación o las sesiones de fisioterapia. Supone trabajar durante meses para recuperar estabilidad, confianza, fuerza y velocidad de reacción; después llega otro reto, volver a convivir con la incertidumbre de una disputa, un giro o una entrada. En el caso de Juanra, el regreso a la competición llegó tras casi once meses y después de haber vuelto anteriormente a una convocatoria.
En una conversación publicada por Diario de Pontevedra, el futbolista explicó la emoción que sintió al volver a jugar y el esfuerzo acumulado durante la recuperación. También recordó que ya había sufrido otro problema grave de rodilla en su trayectoria. La diferencia esta vez fue el tiempo lejos del campo y la necesidad de recuperar sensaciones antes de competir.
Rubén Domínguez lo devolvió al grupo antes de darle minutos
La primera señal había llegado en octubre, cuando Juanra volvió a una lista de convocados. M90 contó entonces los diez meses de espera y el valor de reencontrarse con el vestuario en día de partido. La titularidad ante el Arosa añadió un paso más: el cuerpo técnico consideró que ya podía asumir exigencia real sobre el césped.
Rubén Domínguez afronta así una incorporación que amplía la competencia defensiva, pero que debe gestionarse sin convertir la recuperación en una carrera contra el calendario. Haber vuelto no implica que todos los automatismos y cargas de competición estén de inmediato en el punto de máximo rendimiento.
El siguiente reto es la continuidad
El Pontevedra encara un tramo exigente en Primera Federación, con el derbi frente a la UD Ourense como siguiente compromiso de liga. La presencia de Juanra ofrece otra alternativa al entrenador, aunque su participación futura dependerá de las decisiones técnicas y de su evolución física.
Para un futbolista, volver a pisar el césped con el árbitro y el marcador en funcionamiento tiene un significado difícil de equiparar a un entrenamiento. Después de 346 días, Juanra ha superado esa frontera. Lo importante ahora será transformar el regreso en continuidad, sin perder de vista todo lo que costó llegar hasta aquí.
