El Fabril necesitaba una reacción y la encontró lejos de Riazor: victoria por 1-3 ante el Zamora y fin a una secuencia de cuatro derrotas consecutivas. Manuel Pablo reconoció tras el encuentro que el equipo había vivido su peor actuación de la temporada en la jornada anterior y necesitaba recuperar seguridad. El resultado no resuelve por sí solo todos los problemas, pero cambia el punto de partida del filial deportivista antes de un nuevo compromiso en la zona baja.
Volver a simplificar para volver a competir
En la crónica y valoración difundidas por el Deportivo, Manuel Pablo destacó que su equipo había tratado de simplificar el juego y ganar solidez después de varios encuentros de dificultades. Ese enfoque es especialmente importante para un filial joven: cuando faltan certezas, reducir riesgos innecesarios puede ser el primer paso para recuperar automatismos.
Con el triunfo de Zamora, el Fabril se sitúa con 11 puntos en diez partidos, decimosexto, aún en zona de descenso. Ha anotado once goles, pero ha encajado diecisiete. El desequilibrio obliga a trabajar en la protección de su área y en las vigilancias tras pérdida, especialmente cuando el rival consigue superar la primera presión.
Una plantilla condicionada por lesiones y llamadas del primer equipo
El cuerpo técnico no ha podido contar con todos sus recursos. En Zamora se registraron las ausencias por problemas físicos de Álex Marqués, Damián Canedo, Jairo, Dipanda, Íker Vidal y Dani Estévez. A ello se sumó la participación de Kevin Sánchez y Noé en la dinámica del primer equipo para el encuentro contra Osasuna. Son circunstancias habituales en la estructura de un filial, aunque su acumulación incrementa la dificultad de sostener un once reconocible.
El siguiente encuentro aparece programado para el domingo 8 de noviembre a las 12:00 en Fadura contra el Arenas de Getxo, colista con ocho puntos y 22 tantos recibidos. Será un duelo de necesidad, con el calendario pendiente de posibles decisiones federativas sobre las competiciones del fin de semana.
El desafío del Fabril es que Zamora sea un cambio de tendencia y no un resultado aislado. La victoria ha demostrado que hay margen de reacción; enlazar otra actuación convincente permitiría aliviar la presión clasificatoria y reforzar la confianza de una plantilla que sigue en plena formación.
