El RC Deportivo firmó uno de esos partidos que no siempre premia el fútbol. Intensidad, ambición y orgullo competitivo no bastaron ante un Racing de Santander práctico, curtido en mil batallas y líder con galones.
Un latigazo de Peio Canales decidió un duelo áspero, cargado de contactos, en el que la fortuna volvió a darle la espalda al conjunto blanquiazul.
Un arranque a cuchillo y sin concesiones
Desde el primer minuto quedó claro que no iba a ser una noche de filigranas. El choque se convirtió pronto en una guerra de trincheras, con disputas constantes y tensión en cada balón dividido. El Deportivo quiso mandar con la pelota y lo logró por momentos, empujado por un Riazor encendido, mientras el Racing dejó claro que defendía su liderato con uñas y dientes.
- El RC Deportivo firmó uno de esos partidos que no siempre premia el fútbol. Intensidad, ambición y orgullo competitivo no bastaron ante un Racing de Santander práctico, curtido en mil batallas y líder con galones.
- Un latigazo de Peio Canales decidió un duelo áspero, cargado de contactos, en el que la fortuna volvió a darle la espalda al conjunto blanquiazul.
El Dépor domina, pero no encuentra premio
Con Mario Soriano marcando el tempo, el juego local fluyó en la primera media hora. Luismi Cruz apareció entre líneas, Villares estiró al equipo y los carriles aportaron profundidad. Hubo centros, llegadas y sensación de control, pero no colmillo. Las mejores aproximaciones no encontraron rematador y el partido se fue al descanso con más ruido que ocasiones claras.
Un córner mal defendido lo cambia todo
El encuentro se rompió pasada la hora de juego. En una acción a balón parado, el Racing ejecutó rápido y sorprendió a la zaga blanquiazul. Peio Canales, libre en la frontal, controló y soltó un disparo raso, seco y letal que se coló entre un bosque de piernas. Un golpe frío para un Dépor que hasta entonces había competido de tú a tú.
Hidalgo se lanza al ataque sin red
Lejos de venirse abajo, el Deportivo reaccionó con valentía. Hidalgo quemó las naves y apostó por un planteamiento ultraofensivo, acumulando talento arriba y arriesgando atrás. El Racing, más cómodo con ventaja, trató de dormir el partido con posesiones largas, pero el Dépor siguió empujando.
El empate rondó el descuento
El tramo final fue un asedio. Stoichkov, Yeremay, Mulattieri y Charlie Patiño tuvieron el empate en acciones consecutivas que hicieron contener la respiración a Riazor. El balón no quiso entrar. Ni siquiera en la última, cuando el estadio ya cantaba el gol, pero el remate se marchó fuera por centímetros.
Sin premio, pero con argumentos
El pitido final dejó al Deportivo con las manos vacías y la sensación de haber merecido más. Cayó ante un líder sólido y competitivo, sí, pero mostrando una versión reconocible, intensa y valiente. El Racing se distancia; el Dépor pierde puestos, pero gana certezas. Queda mucha liga y este equipo, cuando compite así, siempre está más cerca de lo que marca el resultado.