Javi Vázquez salió de Anduva con una mezcla de frustración y confianza. El Racing de Ferrol perdió 2-0 ante el Mirandés, pero su entrenador no encontró en el desarrollo del encuentro una diferencia equivalente a la del marcador. Su diagnóstico apuntó a dos factores mucho más concretos: el error que originó el primer gol y la escasa producción ofensiva cuando el equipo alcanzó zonas próximas al área.
La valoración del técnico, recogida por Juan Quijano en Diario de Ferrol, parte de una idea contundente: al Racing le costaba entender que aquel partido terminase en derrota. Vázquez estimó que durante un 70-80% del encuentro se jugó en el escenario que había preparado su equipo.
El córner que cambió el partido
El Mirandés abrió el marcador mediante Raúl García tras un saque de esquina. Vázquez asumió que la acción nació en un error propio y que la defensa de la jugada tampoco fue buena. En una categoría tan igualada, conceder primero obliga a perseguir el partido y reduce el margen para que el dominio tenga consecuencias reales.
Ese golpe no borró la impresión positiva del entrenador sobre la primera mitad. Consideró al Racing superior durante ese tramo, aunque admitió que después el equipo perdió paciencia. La necesidad de igualar llevó a acelerar ataques y a renunciar por momentos al control con el que había conseguido instalarse en campo contrario.
El análisis encaja con la crónica del Mirandés–Racing: el conjunto ferrolano manejó fases largas del encuentro, pero apenas transformó esa presencia en ocasiones limpias. Jorge González hizo el 2-0 en el minuto 88 y cerró una derrota que frenó la racha de tres victorias consecutivas.
Más presencia no significa más peligro
La autocrítica de Vázquez fue especialmente clara en el último tercio. El Racing llegó a posiciones desde las que podía amenazar, pero le faltaron remates y continuidad dentro del área. El técnico reclamó generar mucho más: no basta con avanzar si la jugada termina antes de exigir una intervención al portero rival.
También descartó que el sistema del Mirandés resultase inesperado. La defensa de tres centrales era uno de los escenarios contemplados por el cuerpo técnico y, según su lectura, el Racing controló casi todas las situaciones planteadas por el rival, con la excepción de algunas transiciones durante la segunda parte.
Una derrota para corregir, no para desmontar
Vázquez separó el resultado de la dirección del trabajo. Si el equipo repite con frecuencia el nivel mostrado en buena parte de Anduva, entiende que ganará muchos partidos; al mismo tiempo, insistió en que debe cuidar los detalles que decidieron este. La conclusión no es complaciente: el plan permitió competir, pero la ejecución en las áreas fue insuficiente.
El entrenador pidió continuar en la misma línea y aprovechar el margen de mejora. Es un mensaje parecido al que trasladó Dani Ojeda después del encuentro: la derrota no debería borrar lo construido, aunque sí obliga a revisar por qué el control territorial produjo tan poco peligro.
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