El Celta tuvo a la Juventus contra las cuerdas, pero salió de Balaídos sin premio. El equipo de Claudio Giráldez, que llegaba con las bajas ofensivas de Borja Iglesias y Pablo Durán, se adelantó con Hugo Álvarez, sostuvo durante muchos minutos una propuesta valiente y terminó castigado por dos acciones que cambiaron la noche: el empate de Woltemade tras un error de Marcos Alonso y el cabezazo de Kolo Muani en el tiempo añadido. El 1-2 deja a los vigueses sin puntos después de dos jornadas de la Europa League.
Hugo Álvarez pone por delante a un Celta atrevido
El inicio fue de estudio, pero pronto apareció una versión del Celta cómoda con la pelota y firme en las disputas. Yoel Lago sostuvo buenos duelos con Woltemade y el ataque celeste encontró vías para enlazar por dentro sin perder profundidad. La ventaja llegó en el minuto 18: Ferran Jutglà participó en la elaboración, Javi Rueda atacó el espacio, Swedberg dio continuidad a la jugada y Hugo Álvarez la culminó ante Vicario.
Más allá del gol, el primer tiempo dejó una señal importante: el equipo de Giráldez no se limitó a esperar a un rival de nombre y presupuesto superiores. Encontró asociaciones, mantuvo la concentración sin balón y logró que la Juventus tuviese dificultades para instalarse cerca de Radu. La grada recuperó por momentos la sensación de aquellas grandes noches europeas, con el recuerdo del histórico Celta-Juventus de 2000 todavía presente, aunque esta vez quedaba una segunda parte por jugar.
Un fallo devuelve la vida a la Juventus
El encuentro se torció después del descanso. Un control desafortunado de Marcos Alonso dentro de su área permitió a Nick Woltemade aprovechar el regalo y empatar. El 1-1 tuvo un efecto que fue más allá del marcador: el Celta perdió parte de la tranquilidad que había transmitido durante la primera mitad y el choque se abrió.
Claudio Giráldez buscó nuevas soluciones con los cambios. La entrada de Iago Aspas aportó criterio y amenaza en campo contrario. El capitán intentó desequilibrar en varias acciones y el conjunto vigués recuperó la iniciativa en el tramo final. Pero el partido seguía vivo, y empujar hacia el segundo gol también obligaba a vigilar la espalda.
La última estocada llega en el descuento
Cuando Balaídos todavía confiaba en que el esfuerzo tuviese recompensa, la Juventus encontró el golpe definitivo. Un centro desde la izquierda encontró a Randal Kolo Muani sin una marca cercana en el área pequeña. El delantero francés remató de cabeza en el añadido, en el 90+2, para superar a Radu y establecer el 1-2 definitivo.
La derrota resulta especialmente dolorosa por el desarrollo del encuentro. El Celta había generado motivos para competir por la victoria y volvió a demostrar que tiene argumentos con los que discutirle el juego a rivales de mayor cartel. Sin embargo, los errores propios y la contundencia del adversario decidieron un partido en el que las sensaciones y el marcador tomaron caminos opuestos.
Dos partidos, dos derrotas y una salida exigente
El revés ante la Juventus se suma al 1-0 sufrido frente al Omonia en la primera jornada. El balance europeo es, por tanto, de cero puntos sobre seis posibles. No es una sentencia en una fase liga de ocho encuentros, pero sí obliga a empezar a sumar pronto si el Celta quiere mantener sus opciones de clasificación.
El siguiente compromiso llegará el 22 de octubre frente al Celtic en Glasgow, según el calendario de la UEFA. El equipo vigués tendrá que transformar en resultados lo que por momentos sí logró demostrar ante la Juventus: personalidad para jugar y capacidad para hacer daño. El fútbol europeo no siempre premia al que más propone; esta noche, la diferencia estuvo en quién supo castigar los errores.
