El Celta salió del Martínez Valero con un empate sin goles que dice mucho más de su capacidad para resistir que de su fútbol con balón. El equipo de Claudio Giráldez sobrevivió al dominio territorial del Elche, encontró en Andrei Radu a su mejor seguro y tuvo, justo antes del final, la ocasión que pudo cambiarlo todo en las botas de Couhaib Driouech.
El 0-0 deja al conjunto celeste con cuatro puntos en las dos últimas jornadas, pero también con una sensación evidente: en Elche le costó demasiado construir ataques largos y pisar el área rival. El jueves espera la Juventus en Balaídos y el partido del Martínez Valero funcionó más como ejercicio de resistencia que como impulso ofensivo.
El larguero avisa al Celta
El Elche tomó la iniciativa desde el inicio. Acumuló más posesión, instaló el partido durante muchos minutos en campo celeste y encontró su primer gran aviso en el minuto 10, cuando Rubén Sánchez golpeó el larguero con un disparo desde fuera del área.
El Celta trató de responder con transiciones y tuvo su mejor ocasión de la primera parte en una acción de Ferran Jutglà dentro del área. El remate del delantero salió cerca del poste, pero no cambió un guion en el que los locales manejaban más el balón y obligaban al bloque de Giráldez a defender cerca de Radu.
La línea formada por Javi Rodríguez, Yoel Lago y Marcos Alonso tuvo trabajo constante. No siempre consiguió sacar al equipo de atrás, pero sí protegió el área ante un Elche que remató más y tuvo el control territorial.
Giráldez mueve el banquillo, pero el partido no cambia
Tras el descanso, el Celta intentó avanzar metros sin conseguir continuidad. Giráldez introdujo primero a Borja Iglesias por Pablo Durán y después renovó las bandas y el ataque con Sergio Carreira, Driouech y Williot Swedberg.
Los cambios aportaron piernas para correr, aunque no modificaron el dominio general. El Elche continuó acumulando llegadas, especialmente a través de los costados y las segundas jugadas. Radu sostuvo al equipo cada vez que el rival consiguió convertir ese volumen en una ocasión clara.
Los datos oficiales reflejan el desequilibrio del desarrollo: el Elche terminó con cerca de dos tercios de la posesión y 13 remates, frente a siete del Celta. Sin embargo, el marcador siguió cerrado porque los locales no encontraron precisión y la defensa viguesa protegió bien los últimos metros.
Driouech perdona y Radu salva
El encuentro concentró sus dos acciones decisivas en los instantes finales. En el minuto 89, Driouech recibió una prolongación de Swedberg y apareció solo en el centro del área. Su disparo cruzado se marchó junto al poste cuando parecía tener en sus botas el 0-1.
Un minuto después llegó la respuesta del Elche. Germán Valera encontró a Martim Neto dentro del área y el portugués remató abajo. Radu reaccionó a tiempo y evitó que el Celta perdiese el partido en la última jugada clara.
El empate mantiene la reacción iniciada con la goleada ante el Racing, aunque no despeja todas las dudas. El Celta volvió a competir, protegió su portería y sumó fuera de casa, pero generó demasiado poco para un equipo que necesita crecer con balón.
La Juventus ya aparece en el horizonte
El calendario no concede pausa. Después de una visita a Elche marcada por el regreso de Aspas a la convocatoria, el Celta afrontará el jueves una de las grandes noches de la temporada frente a la Juventus. El contraste será máximo: de un partido cerrado y con escasas ocasiones a una cita europea que exigirá más precisión, personalidad y amenaza ofensiva.
La secuencia de nueve encuentros en 29 días ya obliga a Giráldez a gestionar esfuerzos y variantes. En el Martínez Valero, el equipo sumó un punto gracias sobre todo a su resistencia. Contra la Juventus necesitará añadir algo más.
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