Hay trayectorias que se explican con un escudo. La de Álvaro Mardones necesita dos. Ferrolano, criado primero en la cantera del Racing, formado después en Abegondo, cedido la pasada temporada de nuevo en A Malata y ahora otra vez en el Fabril, el lateral vivió este sábado una escena tan incómoda como simbólica: parte de la afición racinguista le silbó desde su primera intervención hasta que fue sustituido en el minuto 71.
No fue un episodio aislado ni una protesta puntual. Cada vez que Mardones entraba en contacto con el balón desde el lateral izquierdo del Fabril, desde la zona visitante bajaba el mismo sonido. El contexto convierte la escena en algo mucho más fuerte que un simple reproche: el jugador al que se pitaba nació en Ferrol, empezó a jugar precisamente en el Racing y es hijo de Íñigo Mardones, que defendió la camiseta verde entre 2000 y 2003.
Primero verde, después blanquiazul
Álvaro Mardones empezó su formación en las categorías inferiores del Racing. Allí permaneció hasta categoría infantil antes de marcharse al Deportivo, donde inició un largo proceso en Abegondo. El propio club ferrolano presentó su regreso en 2025 como la vuelta de un jugador con «ADN racinguista» y recordó entonces que regresaba a una casa que conocía desde niño.
En el Deportivo siguió creciendo hasta convertirse en una de las piezas de proyección de la cantera. El club coruñés renovó su contrato hasta 2028 antes de cederlo al Racing para la temporada 2025-26, una operación pensada para que acumulase minutos en Primera Federación y regresase después más preparado.
La cesión en A Malata no salió como esperaba
Su regreso a Ferrol no terminó de cuajar. Las lesiones le cortaron continuidad y Mardones cerró el curso con una participación irregular. La campaña se hizo especialmente difícil en la recta final por una fascitis plantar que prácticamente le apartó del equipo durante las últimas jornadas.
Terminó la temporada con 19 partidos de liga, diez como titular, y regresó al Deportivo. No fue una etapa suficiente para asentarse en el Racing, pero sí para añadir otra capa a una relación que ya venía de muchos años atrás.
El viaje a Valladolid que dejó una herida
El desencuentro con una parte del racinguismo terminó de tomar forma en mayo. Sin opciones de jugar el último partido del Racing y todavía condicionado por sus problemas físicos, Mardones acudió a Valladolid para vivir el ascenso del Deportivo, club al que pertenecía y al que iba a regresar unas semanas después.
Aquel gesto fue interpretado por algunos aficionados verdes como una ruptura emocional con el Racing. Para Mardones, sin embargo, la explicación fue mucho más sencilla. Él mismo explicó posteriormente que es deportivista y que hizo lo que sintió.
El problema es que la rivalidad rara vez funciona con explicaciones lineales. Lo que para el jugador era acompañar al club de su formación y de su contrato en un momento histórico, para una parte de la grada racinguista quedó marcado como una afrenta.
Riazor convirtió la historia en una escena
El sábado, todos esos caminos se cruzaron en Riazor. Mardones fue titular con el Fabril ante el Racing y jugó hasta el minuto 71, cuando fue sustituido por Pablo García. La ficha oficial del encuentro confirma su presencia de inicio y su cambio en la segunda mitad.
Y ahí apareció la paradoja completa: un futbolista nacido en Ferrol, criado primero en la cantera verde, hijo de un exracinguista, cedido en A Malata apenas unos meses antes y todavía con parte de su identidad futbolística ligada a la ciudad, convertido en objetivo de los silbidos de la grada visitante.
Ahora vuelve a ganar peso en el Fabril
Su presente ya vuelve a mirar hacia A Coruña. Tras comenzar la temporada condicionado otra vez por problemas físicos, Mardones ha ido recuperando sitio en el equipo de Manuel Pablo y vuelve a aparecer con frecuencia en el once del Fabril. Hace apenas unas semanas marcó ante el Real Unión su primer gol con el filial y reconocía que ya se encontraba «al 100 %» después de dejar atrás las lesiones.
El duelo ante el Racing añadió una escena difícil a una carrera que todavía está empezando. Mardones tiene 20 años, contrato con el Deportivo hasta 2028 y sigue peleando por consolidarse en un Fabril que compite en Primera Federación.
El derbi ya venía cargado de trayectorias cruzadas entre Ferrolterra y Abegondo. La de Mardones fue quizá la más extrema: comenzó de verde, creció de blanquiazul, volvió cedido a A Malata y terminó escuchando pitos de la que había sido su propia afición.
En la segunda vuelta le tocará regresar a A Malata. Y entonces la historia tendrá otro capítulo.
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