Claudio Giráldez dejó una de esas entrevistas que explican mucho mejor al entrenador que cualquier pizarra. En una conversación con Offsiders, el técnico del Celta repasó su relación con el club desde niño, su paso por Madrid y Atlético, su crecimiento en la cantera celeste y, sobre todo, una historia que conecta directamente con su manera de entender la formación: la de Fer López y Javi Rodríguez.
Giráldez recordó que ambos atravesaron una etapa en la que su evolución física parecía ir por detrás de otros compañeros. El club valoró nuevas cesiones, pero el entonces entrenador del Juvenil B decidió mantenerlos en el grupo y apostar por su crecimiento a medio plazo.
«Eran los patitos feos de la generación»
El técnico explicó que Fer López había destacado muchísimo hasta alevines por su talento, pero que posteriormente se quedó muy pequeño físicamente. En edad cadete llegó incluso a salir cedido al Rápido de Bouzas, donde apenas tuvo participación.
Cuando regresó al Juvenil B, Giráldez vio una situación parecida en Javi Rodríguez. El club contempló volver a cederlos, pero el entrenador decidió apostar por los dos y esperar su evolución.
«Les damos mucho mimo, mucho cuidado y tanto el club como yo tuvimos la apuesta de esperar», relató Giráldez en Offsiders. El desenlace es conocido: Fer López terminó llegando al primer equipo antes de ser traspasado al Wolverhampton y Javi Rodríguez se consolidó también en la élite celeste.
Un entrenador que también estuvo a punto de irse
La entrevista deja otro hilo interesante: Giráldez reconoce que su trayectoria tampoco fue lineal. Tras una gran temporada con el Juvenil A, admite que empezó a tener «prisas» como entrenador y estuvo cerca de salir del club.
Finalmente el Celta volvió a confiar en él y le entregó el filial. El arranque con el entonces Celta B fue complicado y el propio Giráldez admite que estuvo muy cerca de ser destituido.
Ese primer año en el Fortuna también le dejó una de sus mayores lecciones de gestión. El técnico reconoce que tuvo problemas de conexión dentro del vestuario y que aprendió a medir mejor los tiempos, las oportunidades y la forma de no «quemar» a los futbolistas.
De Brunete al banquillo de Balaídos
La relación de Giráldez con el Celta viene de mucho antes. Contó que llegó a disputar el torneo de Brunete con el club vigués, aunque después decidió no continuar porque jugaba de central y no se sentía feliz en esa posición.
Ese principio aparece varias veces en su relato. También abandonó etapas en Real Madrid y Atlético cuando consideró que debía buscar otro camino. «He intentado hacer cosas en mi vida que me permitan la felicidad a corto plazo», explicó.
Incluso durante su etapa como jugador tuvo la posibilidad de regresar a Vigo. Según relató, cuando estaba en el Real Madrid recibió propuestas del Celta B y del Atlético de Madrid B, pero decidió permanecer en la capital por comodidad personal y académica. Aquella generación del filial celeste acabaría llevando al primer equipo a jugadores como Iago Aspas, Dani Abalo o Toni Dovale.
«En el Celta estoy feliz»
Giráldez también habló de su futuro con una frase que resume su vínculo actual con el club. «En el Celta estoy feliz; en el momento que no esté feliz hablaré con el club», señaló.
El técnico puso además en valor la evolución de la estructura celeste. Considera que cada temporada se incorporan más medios y más personas al proceso, pero siempre alrededor de una idea común: conseguir que los jugadores comprendan qué quiere hacer el equipo.
También vinculó esa filosofía con el arraigo que percibe en Vigo. A su juicio, cada vez hay más identidad alrededor del Celta y más aficionados que sienten al club como única referencia futbolística, algo que relaciona con la presencia de jugadores formados en casa y con una gestión más conectada con la ciudad.
Una historia de paciencia que define su método
La anécdota de Fer López y Javi Rodríguez funciona casi como una declaración de principios. Giráldez no habla únicamente de detectar talento, sino de saber esperar cuando un futbolista todavía no está preparado físicamente para mostrarlo.
En una cantera donde la prisa suele ser uno de los mayores enemigos, el entrenador pone el acento justo en lo contrario: tiempo, contexto y paciencia. Dos futbolistas que llegaron a estar señalados como los que iban por detrás terminaron alcanzando el primer equipo.
La entrevista completa fue concedida por Claudio Giráldez a Offsiders y publicada en su canal y plataformas oficiales.