El reparto de uso de los campos municipales de Caranza ha abierto un nuevo frente en el fútbol base ferrolano. Una opinión difundida este martes en Tribuna Deportiva de MetroFM Ferrol, firmada por Juan Galego, reclama al Concello un nuevo convenio que regule de forma más transparente y equilibrada la utilización de las instalaciones. El debate llega además en un momento en el que Ferrol mantiene abiertos otros frentes relacionados con instalaciones deportivas, como la evolución de la ciudad deportiva de Mandiá.
La queja parte de una idea central: varios clubes de la ciudad tendrían dificultades para encajar entrenamientos y horarios, mientras el Galicia de Caranza disfruta de una presencia muy amplia en un complejo que es de titularidad municipal. La crítica no cuestiona la labor deportiva de la entidad de Caranza, sino el modelo de reparto y la falta de información pública sobre los criterios utilizados.
Una instalación renovada con más de 809.000 euros
El debate gana peso porque los campos de Caranza acaban de ser remodelados. La actuación ha supuesto una inversión de 809.555,95 euros y ha transformado las antiguas pistas de fútbol 8 en un campo de fútbol 11 de césped artificial homologado, divisible transversalmente en dos superficies de fútbol 8. El proyecto incluye nueva grada, iluminación LED, redes, porterías, riego y drenaje.
La intervención forma parte del programa municipal Cidade do Deporte y está cofinanciada por Xunta y Concello. En paralelo, A Gándara también ha vivido obras y ajustes recientes en su uso deportivo. El objetivo expresado por el gobierno local durante las obras fue precisamente adaptar las instalaciones a las necesidades de los clubes y deportistas de la ciudad.
El DéporCampus, en el centro de la polémica
Uno de los puntos que ha reactivado la discusión es la presencia de actividades vinculadas al RC Deportivo en Caranza. El club coruñés mantiene allí una de las sedes históricas de su DéporCampus, organizado en colaboración con la SCDR Galicia de Caranza.
El propio Deportivo confirmó este verano que Caranza acogía por duodécima edición su campus, con entrenadores de la cantera blanquiazul y dos turnos programados. La sede figura además oficialmente como Campo de Fútbol Municipal de Caranza dentro de la estructura del DéporCampus.
Desde MetroFM se cuestiona que una actividad externa pueda encontrar espacio en unas instalaciones municipales si, al mismo tiempo, existen clubes ferrolanos con dificultades para completar su planificación semanal. La reclamación, por tanto, no se plantea contra el Deportivo, sino sobre el orden de prioridades y los criterios de concesión de horarios.
Qué se pide al Concello
La opinión difundida en Tribuna Deportiva reclama que el Concello haga públicos varios datos: qué acuerdo regula actualmente el uso de los campos, qué franjas tiene asignadas el Galicia de Caranza, cuántas horas quedan disponibles para otras entidades, quién autoriza actividades externas y bajo qué procedimiento se reparten los espacios.
También se pide saber si el resto de clubes de Ferrol puede solicitar esas horas en igualdad de condiciones y si existe un sistema público y conocido para ordenar la utilización de los campos municipales.
La cuestión de fondo va más allá de Caranza. El fútbol base ferrolano lleva años reclamando más instalaciones y mejores condiciones de entrenamiento. Esa necesidad convive con proyectos de mayor escala, como la futura ciudad deportiva del Racing en Mandiá. La renovación del propio Caranza, las actuaciones en A Gándara y otros proyectos incluidos en la Cidade do Deporte están ampliando la red de espacios, pero el reparto de horas sigue siendo un asunto sensible.
Fuente: MetroFM Ferrol / Tribuna Deportiva. Los datos de la remodelación han sido contrastados con información pública del Concello y las características del DéporCampus con la información oficial del RC Deportivo.
Contenido elaborado con asistencia de inteligencia artificial dentro del proceso editorial automatizado de Minuto Noventa.