El Celta suma en Anoeta después de un partido de resistencia, mejora tras el descanso y vuelve a quedarse sin marcar. Radu fue decisivo en la primera mitad y Driouech debutó como celeste.
El Celta necesitaba reaccionar después del golpe ante el Athletic y encontró en Anoeta, al menos, una respuesta defensiva. El equipo de Claudio Giráldez empató 0-0 ante la Real Sociedad en un partido en el que sufrió mucho durante la primera mitad, mejoró tras el descanso y terminó sumando un punto que corta la dinámica de derrotas, aunque mantiene abierto el problema que más preocupa en este arranque: el gol.
Giráldez agitó el once con Antañón y Swedberg como titulares y Aspas esperando en el banquillo. La apuesta tuvo un objetivo claro: reforzar piernas, movilidad y presión, pero el inicio volvió a mostrar a un Celta incómodo cuando el rival le apretó arriba.
Radu sostiene al Celta en el peor tramo
La Real tomó el mando desde muy pronto. El Celta sufría para salir de campo propio, acumulaba pases horizontales y apenas encontraba a Jutglà entre líneas. La primera gran intervención llegó tras un córner, cuando Jon Martín obligó a Radu a responder abajo.
El portero rumano fue todavía más importante en el minuto 21. Un error de Yoel Lago abrió una transición local y Oyarzabal encontró espacio para rematar, pero Radu volvió a aparecer. Poco después Yangel Herrera vio amarilla por una entrada muy dura sobre Miguel Román.
La Real siguió acumulando llegadas y Radu tuvo que intervenir de nuevo ante un disparo lejano de Turrientes y otro de Yangel Herrera. El Celta apenas encontraba profundidad, aunque Ilaix Moriba rozó el larguero con un golpeo desde fuera del área en una de las pocas acciones que consiguieron inquietar a Remiro antes del descanso.
El 0-0 al intermedio fue, sobre todo, una victoria parcial de la resistencia celeste. La Real había tenido más presencia, más remate y más control, pero el Celta seguía vivo.
Antañón roza el gol y el Celta cambia el partido
La segunda mitad fue distinta. El equipo de Giráldez ganó metros, tuvo más posesión en campo contrario y comenzó a atacar con más intención. Antañón protagonizó dos de las mejores llegadas: primero remató fuera después de una transición por la derecha y, poco después, Turrientes evitó su remate en el área pequeña tras un pase atrás de Jutglà.
La mejora no se tradujo en gol, pero sí en una sensación diferente. El Celta dejó de vivir únicamente pendiente de defender y empezó a discutirle el partido a la Real.
Giráldez movió el banquillo en el 63: entraron Iago Aspas y Pablo Durán por Antañón y Swedberg. Cinco minutos más tarde llegó uno de los focos de la noche: Couhaib Driouech debutó oficialmente con el Celta, ocupando la izquierda tras sustituir a Jutglà.
Aspas tiene la última clara, pero el gol no llega
La Real también cambió piezas, pero el tramo final fue mucho más equilibrado. El Celta logró reducir la presión local y encontró una ocasión muy clara en el minuto 80, cuando Aspas apareció dentro del área y obligó a Remiro a intervenir.
No hubo desenlace. El 0-0 deja una lectura doble. El Celta recupera solidez después del mal partido ante el Athletic, consigue mantener la portería a cero y suma fuera de casa, pero vuelve a marcharse sin marcar. El equipo sigue sin encontrar una producción ofensiva acorde con el volumen de talento que tiene arriba, justo el problema que M90 analizaba antes del partido en EL DESCUENTO sobre la dependencia goleadora de Aspas.
El punto en Anoeta sirve para respirar, no para resolver. El Celta mejora, compite y resiste, pero sigue buscando ese paso adelante con balón que convierta su reacción en victorias.
