El conjunto albivermello reacciona al gol tempranero de Arruabarrena, domina el partido tras el descanso y conquista el Trofeo Vila de Foz gracias a los tantos de Chiqui y Rufo
El CD Lugo se llevó el XXXVII Trofeo Vila de Foz después de remontar al Coruxo (2-1) en un partido que exigió al conjunto de Borja Fernández una respuesta futbolística y mental. El equipo lucense recibió un golpe casi de salida, pero supo madurar el encuentro, aumentar su presión con el paso de los minutos y encontrar el premio cuando el empate parecía ya definitivo.
Más allá del valor simbólico del trofeo, el amistoso dejó una lectura interesante para un Lugo que se acerca al estreno liguero. El equipo no se descompuso después del 0-1, mantuvo su plan y terminó imponiendo su mayor control del juego ante un Coruxo competitivo, ordenado y con argumentos suficientes para convertir la tarde de Foz en un examen útil.
Un gol en frío obliga al Lugo a remar
El arranque no pudo ser más incómodo para los rojiblancos. El Coruxo aprovechó su primera llegada clara y Arruabarrena superó a Fernando Embadje en el minuto 3 para adelantar al conjunto vigués. El Lugo se vio obligado a jugar desde muy pronto contra el marcador y contra un rival que se sintió cómodo defendiendo con las líneas juntas.
La reacción local fue inmediata. El Lugo empezó a gobernar la medular, encontró espacios en las bandas y acumuló aproximaciones alrededor del área de Pablo Cacharrón. Reniero tuvo una buena oportunidad dentro del área y Galar rozó el larguero en un lanzamiento de falta, pero al equipo le faltó ese último pase capaz de convertir el dominio en ocasiones realmente limpias.
El Coruxo, que llega al nuevo curso con la base de un equipo que disputó el playoff de ascenso a Primera Federación, resistió bien el asedio y alcanzó el descanso por delante. El conjunto de O Vao apenas pudo correr con continuidad, pero protegió su ventaja con una defensa aplicada y obligó al Lugo a buscar soluciones ante un bloque cada vez más replegado.
Chiqui activa la remontada
Tras el paso por los vestuarios, el Lugo dio un paso adelante. El balón circuló con más velocidad, la presión permitió recuperar más arriba y el Coruxo empezó a vivir demasiado cerca de su propia portería. El partido se jugaba ya en el campo vigués y la sensación de empate fue creciendo con cada ataque albivermello.
La igualada llegó en el minuto 70 y fue una acción bien construida. Embadje inició la jugada, Pol Moreno conectó con Perera y el atacante leyó a la perfección el desmarque de Chiqui. El extremo recibió en carrera, encaró al portero visitante y cruzó el balón con seguridad para establecer el 1-1.
El tanto hizo justicia al dominio del Lugo y cambió definitivamente el escenario. El Coruxo intentó responder con alguna transición de Izan y Naveira, pero el equipo de Borja Fernández no perdió el control. El empate ya no parecía suficiente para un conjunto que había hecho méritos para completar la remontada.
Rufo decide cuando ya no quedaba tiempo
El premio llegó en la última jugada. Pere Haro puso un centro desde la izquierda y Rufo apareció en el punto de penalti para rematar la faena y colocar el 2-1. El lateral firmó el tanto de la victoria cuando el reloj ya se acercaba al final y convirtió una tarde de insistencia en una victoria con sabor especial.
El Lugo se marcha de Foz con un triunfo que refuerza su confianza y con la sensación de haber dado un paso adelante en su puesta a punto. Todavía quedan automatismos por ajustar y decisiones por tomar, pero el equipo ya empieza a mostrar una identidad reconocible: presión, dominio territorial y capacidad para seguir compitiendo incluso cuando el partido se tuerce.
El próximo viernes llegará el último ensayo de la preparación frente al Ourense CF en el Anxo Carro. Será la última estación antes del estreno liguero y una oportunidad para que Borja Fernández acerque todavía más su equipo al once y a los mecanismos que necesitará en la primera jornada ante Unionistas de Salamanca.
El triunfo ante el Coruxo completa una semana positiva para el Lugo, que sigue dando forma a un proyecto llamado a competir en una Primera Federación con marcado acento gallego. El verano aún no ha terminado, pero en Foz el conjunto albivermello dejó una señal que siempre cotiza al alza: cuando el partido pide carácter, también sabe encontrarlo.