La goleada al Sassuolo convivió con un mensaje contundente: la expedición celeste se parece cada vez más al bloque con el que el técnico quiere comenzar la temporada
El Celta abrió su gira italiana goleando al Sassuolo por 1-4, con un tanto de Iago Aspas y un triplete de Hugo González. Sobre el césped, la fotografía fue luminosa. Fuera de él, la convocatoria de Claudio Giráldez dejó otra imagen bastante más incómoda: varios futbolistas con peso, contrato y recorrido en el primer equipo se quedaron en Vigo.
La expedición no fue una lista más de pretemporada. A pocos días del comienzo de LaLiga, el viaje sirvió para marcar jerarquías, reducir el grupo y enviar un mensaje a quienes tienen abierta la puerta de salida. El Celta todavía debe resolver varias operaciones y algunas decisiones han provocado malestar entre los afectados.
Italia se ha convertido así en una especie de frontera deportiva. A un lado están los jugadores que Giráldez considera preparados para afrontar el inicio de curso. Al otro, futbolistas con situaciones muy diferentes, pero unidos por una misma señal: su futuro en Vigo está lejos de estar garantizado.
Ilaix, entre la sanción y una venta que puede cambiar el mercado
La ausencia más llamativa fue la de Ilaix Moriba. El centrocampista no se quedó en Vigo por una lesión, sino por una cuestión disciplinaria relacionada con un retraso en su incorporación a un entrenamiento.
El club presenta la decisión como una medida puntual y se espera que el guineano vuelva próximamente a trabajar con el grupo. Sin embargo, su ausencia se produce mientras el Celta intenta resolver una posible salida que tendría un impacto importante sobre las cuentas y la planificación deportiva.
Como ya contó M90, el club maneja una posible operación cercana a los 18 millones de euros con destino al fútbol italiano, aunque el destino propuesto no terminaría de convencer al jugador.
Por tanto, conviven dos asuntos diferentes: una sanción interna y un escenario de mercado en plena ebullición. La coincidencia ha multiplicado las interpretaciones, pero por ahora no existe confirmación oficial de que la ausencia en Italia forme parte de una estrategia para forzar el traspaso.
Vecino recibe el mensaje más directo
El caso de Matías Vecino tiene un componente estrictamente deportivo. El centrocampista uruguayo firmó en enero con la previsión de permanecer una temporada y media en Vigo, pero su espacio dentro de la plantilla se ha reducido.
La incorporación de Aleix Febas, la recuperación de Miguel Román y la irrupción de jóvenes como Hugo Burcio o Andrés Antañón aumentan la competencia en una zona en la que Giráldez dispone de múltiples alternativas.
Vecino conocía que el club estaba dispuesto a facilitarle una salida, aunque esperaba seguir trabajando con normalidad mientras no apareciese una propuesta convincente. Quedarse fuera de la gira eleva el tono del mensaje: si permanece, formará parte del grupo, pero arrancará la temporada desde una posición muy secundaria.
El Celta vería con buenos ojos liberar su ficha y ahorrar un salario importante. El jugador, entretanto, deberá decidir si acepta alguna de las opciones que puedan aparecer o pelea por cambiar sobre el césped una jerarquía que ahora mismo parece bastante definida.
La llegada de Faye estrecha el camino de Carlos Domínguez
La defensa concentra otra parte importante del atasco. La llegada de Abdoulaye Faye, cedido por el Bayer Leverkusen, añade un central zurdo, joven y con capacidad para participar en la salida de balón. Su incorporación modifica directamente el tablero de Carlos Domínguez y Manu Fernández. El propio club destacó oficialmente que Faye encaja por su fortaleza, juego aéreo y precisión en el pase.
Carlos Domínguez había participado durante la pretemporada e incluso marcó ante el Braga. Ese protagonismo podía alimentar la esperanza de recuperar terreno, pero el fichaje de Faye y su ausencia en Italia indican que el Celta mantiene su intención de buscarle un destino.
La situación resulta especialmente delicada por su condición de canterano y por el papel que ya desempeñó en temporadas anteriores. Según la información publicada por Nós Diario, el central esperaba un trato distinto al recibido por otros jugadores que regresaron de cesión o que tienen contratos más difíciles de colocar.
El caso de Manu Fernández es todavía más claro. El defensa no ha entrado en las convocatorias de pretemporada y sabe desde hace semanas que debe buscar minutos lejos de Balaídos. Su malestar estaría relacionado con la sensación de haber quedado incluido en el mismo grupo que otros descartes cuyas situaciones salariales y contractuales son muy diferentes.
La dirección deportiva, mientras tanto, defiende que las decisiones responden a la composición de la plantilla y no al origen de los futbolistas. Con Marcos Alonso, Javi Rodríguez, Starfelt, Yoel Lago y Faye por delante, el atasco en el centro de la zaga resulta evidente. La historia completa sobre la llegada de Faye y la fórmula utilizada por el Celta explica también por qué el senegalés ocupa ahora un lugar prioritario en los planes del técnico.
Unai Núñez, el primer dominó que empieza a caer
La situación de Unai Núñez podría ser la primera en resolverse. El central está muy cerca de incorporarse al Espanyol mediante una cesión y ya habría viajado a Barcelona para completar el reconocimiento médico.
El acuerdo incluiría una opción de compra que podría convertirse en obligatoria si el conjunto catalán alcanza determinados objetivos deportivos. La operación permitiría al Celta reducir parte de una ficha elevada y cerrar uno de los expedientes más complejos de su operación salida.
M90 ya había informado sobre el interés de varios equipos de LaLiga por Unai Núñez. El Espanyol parece haber tomado finalmente la delantera, aunque la operación todavía debe completar sus últimos trámites.
También permanece apartado de los amistosos Carles Pérez, otro futbolista con una ficha importante y sin sitio en los planes inmediatos de Giráldez. Su caso, como el de Unai, no se resolverá únicamente con encontrar un equipo interesado: será necesario cuadrar el reparto salarial y las condiciones económicas de la salida.
Una criba deportiva con daños colaterales
El Celta no se encuentra ante una rebelión colectiva, pero sí ante una fase delicada de la gestión de plantilla. Cada ausencia tiene un origen diferente: disciplina, rendimiento, competencia, salario o necesidad de minutos. Meter todos los casos en el mismo saco sería tan impreciso como negar que las decisiones están provocando tensión.
Giráldez pretende trabajar con un grupo manejable y cercano al que afrontará el comienzo de la competición. Marco Garcés, por su parte, necesita descargar fichas, reducir masa salarial y encontrar operaciones que no hipotequen al club durante las próximas temporadas.
Mientras tanto, el equipo sigue ofreciendo argumentos deportivos. La victoria ante el Sassuolo confirmó el buen momento de Hugo González, autor de un triplete y goleador en los cuatro amistosos disputados por el primer equipo durante esta pretemporada. El Celta dominó buena parte del encuentro y reaccionó con contundencia después del empate italiano.
El próximo amistoso ante el Nápoles será otro examen para el bloque elegido. Para quienes permanecieron en Vigo, el partido se jugará en otro campo: el de los despachos, las llamadas y un mercado que empieza a entrar en sus minutos decisivos.