Borja Iglesias cumple el sueño del debut mundialista
Borja Iglesias vivió este lunes uno de esos minutos que no siempre dejan estadísticas, pero que sí marcan una carrera. El delantero del Celta saltó al césped en el tramo final del Portugal-España de octavos de final, sustituyendo a Mikel Oyarzabal cuando La Roja ya defendía la ventaja de Mikel Merino, y con ello debutó oficialmente en una Copa del Mundo a los 33 años.
Un camino con una renuncia de por medio
El recorrido del ariete gallego hasta este debut no ha sido lineal. Tras el caso Rubiales y el beso no consentido a Jenni Hermoso, Iglesias decidió apartarse de la selección mientras no hubiera cambios en la Federación, una postura que generó debate en su momento pero que reforzó la imagen de un futbolista dispuesto a sostener sus convicciones aunque le costara presencia en La Roja.
El rendimiento con el Celta le abrió la puerta de vuelta
Su regreso a la selección se explica, sobre todo, por lo mostrado sobre el césped. Con el conjunto vigués firmó una temporada 2025/26 de mucho peso: 53 partidos, 2.835 minutos, 18 goles y 3 asistencias, números propios de un delantero determinante para el equipo de Claudio Giráldez. Ese nivel lo devolvió a la órbita de Luis de la Fuente y terminó llevándolo hasta el Mundial 2026.
Un debut breve pero con mucho significado
La noche de Dallas quedará en la memoria por el gol de Merino, por la eliminación de Cristiano Ronaldo y por el pase de España a cuartos de final. En una esquina de esa misma noche queda también el debut de Iglesias: una entrada tardía y breve, pero suficiente para cumplir una aspiración de carrera. Desde ahora, el delantero compostelano ya no es solo internacional con España: es mundialista con minutos sobre el césped.