El club carballiñés no logró salvar a tiempo la deuda con sus jugadores y deberá competir la próxima temporada en el grupo gallego de la categoría, aún pendiente de formalizar su inscripción
El CD Arenteiro ha consumado finalmente su descenso administrativo a Tercera Federación. Tras el descenso deportivo a Primera Federación de la pasada temporada, este mediodía se ha hecho efectivo el correspondiente a los impagos con la plantilla, lo que sitúa a la entidad de Espiñedo en la cuarta categoría del fútbol español, todavía a expensas de poder cuadrar los números necesarios para formalizar su inscripción en el grupo gallego.
Una agenda de julio marcada por la supervivencia
La nueva directiva que preside Francisco Vázquez Rogel, que asumió recientemente el relevo de Argimiro Marnotes, tiene ahora por delante una agenda repleta de compromisos urgentes. La prioridad pasa por consolidar un acuerdo con Hacienda y la Seguridad Social que permita abonar a mediados de julio un montante fijo de unos 180.000 euros, además de comprometerse a devolver el resto de la deuda en los cinco años siguientes. Solo cerrando ese acuerdo se desbloquearían las subvenciones públicas pendientes de cobro, que podrían rondar los 800.000 euros, una cantidad clave para la viabilidad del club en la categoría.
A ese frente se suma la negociación con los acreedores privados, ya iniciada en la fase de preconcurso, y el pacto con la propia Federación para desbloquear los derechos federativos del club, una vez que el fondo de garantía salarial se haga cargo de los impagos a los futbolistas. Una vez resuelto ese capítulo, todavía quedará por delante el reto deportivo de reconstruir una plantilla competitiva para Tercera Federación, en un verano en el que el club apenas ha tenido margen para planificar con normalidad.
«Saldremos en la Tercera Federación»
Pese a la gravedad de la situación, Vázquez Rogel ha insistido en varias ocasiones en los últimos días en que la entidad seguirá compitiendo, incluso cuando todavía se manejaban opciones para evitar esta segunda caída consecutiva. El propio presidente ya había apelado esta misma mañana a un último esfuerzo de la entidad antes de que se confirmara finalmente el descenso, reconociendo que, de no lograrlo, el club competiría en la categoría inferior.
De Carballiño a Arenteiro: un nombre con historia detrás
El golpe se siente con más fuerza al repasar el recorrido de un club, fundado en 1958 y bautizado en honor al río que atraviesa O Carballiño, que llegó incluso a competir bajo el nombre de Club Deportivo Carballiño entre 1990 y 2005. Su techo deportivo más reciente llegó en la temporada 2022/23, cuando logró un histórico doblete al proclamarse campeón de Segunda RFEF y de la Copa Federación, certificando el ascenso a Primera Federación tras empatar a un gol con el Ourense CF. Aquella misma campaña, el club vivió una de las noches más recordadas de su historia en la Copa del Rey, cuando llevó al Valencia CF a la prórroga en Espiñedo antes de caer por 1-3 ante el histórico club valencianista.
Un histórico al borde del abismo
De aquel doblete a la actual situación de emergencia hay apenas tres temporadas de diferencia, lo que da una idea de la velocidad con la que se ha precipitado la crisis económica del club. El doble descenso consecutivo, sumado al volumen de deuda acumulada con jugadores, Hacienda, Seguridad Social y acreedores privados, convierte este verano en uno de los más complicados de toda la historia reciente del club carballiñés, que ahora deberá centrar buena parte de sus esfuerzos en garantizar simplemente su continuidad, antes incluso de poder pensar en lo estrictamente deportivo.