El nuevo presidente, Francisco Vázquez Rogel, apela a un último esfuerzo de la entidad para intentar competir la próxima temporada en Segunda Federación
El CD Arenteiro afronta este martes una jornada decisiva para su futuro inmediato. El club carballiñés tiene como límite el mediodía de hoy para resolver una situación económica que podría llevarle a un segundo descenso de categoría en apenas unos meses, esta vez por la vía administrativa, justo horas antes de que se haga público el calendario de Segunda Federación.
Una deuda con los jugadores que sigue sin resolverse
El origen del riesgo está en las denuncias presentadas por varios futbolistas ante la AFE por salarios pendientes y ayudas a la vivienda, una deuda que ronda los 428.000 euros y que continúa sin solución a estas alturas del verano. Si la entidad no logra regularizar esa cantidad a tiempo, el club podría verse obligado a competir la próxima temporada en Tercera Federación en lugar de en Segunda, pese a no haber descendido deportivamente por esa vía.
El nuevo presidente no se rinde pese a las dificultades
Francisco Vázquez Rogel, que tomó el relevo de Argimiro Marnotes al frente de la entidad tras su dimisión, ha reconocido que la directiva todavía no está confeccionada al completo, pero ha defendido que el club está trabajando en una última opción para resolver el problema antes de que se cumpla el plazo. El presidente, que ya se ha reunido con más de medio centenar de socios en las últimas semanas, ha trasladado que la entidad prefiere intentarlo, aunque eso suponga finalmente competir en una categoría inferior, antes que rendirse sin pelear.
El dirigente también ha lamentado la aparición de rumores sobre la posible creación de una gestora que tomara el control del club desde cero, una opción a la que se ha mostrado dispuesto a contribuir económicamente si llegara a materializarse, aunque su prioridad sigue siendo evitar que el club desaparezca por esta vía.
El apoyo de la afición, clave en el proceso
En este proceso de reconstrucción, Vázquez Rogel cuenta con la colaboración de aficionados implicados en el día a día del club, entre ellos Milito Suárez, conocido entre la afición verde por su trayectoria en el podcast O Var da Cantina, centrado en la actualidad de la entidad. Suárez se ha sumado a las tareas de asesoramiento del nuevo presidente para ponerle al corriente de la situación real del club, en un proceso que también busca incorporar a otros perfiles comprometidos con el Arenteiro a la futura directiva.
Una deuda que va mucho más allá de los jugadores
El propio Vázquez Rogel ya había advertido días atrás de que la situación económica requería un estudio mucho más profundo del que el calendario permite, ante el temor de encontrar nuevas deudas ocultas en el balance del club. Sobre la entidad recae una deuda total de 1,7 millones de euros, a la que hay que sumar 1,2 millones más aportados en su día por la familia Arribas, antiguos propietarios del club.
A la deuda con la plantilla se suma otra de 520.000 euros con Hacienda y la Seguridad Social, cuyo pago es necesario para desbloquear las subvenciones pendientes que el club tiene reconocidas. La gravedad de la situación económica ya quedó retratada hace dos semanas, cuando se conoció el alcance real de las deudas que llevaron a la dimisión de Marnotes, quien había presentado poco antes un plan de 600.000 euros para intentar salvar al club, sin que finalmente esa solución llegara a buen puerto.
Aún en el escenario de descender a Tercera Federación, el Arenteiro tendrá que evitar la suspensión de licencias federativas, lo que pasa obligatoriamente por saldar la deuda con los futbolistas a corto plazo. A eso se suma el preconcurso de acreedores abierto para evitar nuevas denuncias de proveedores, con los que la entidad también deberá negociar cuanto antes para garantizar su continuidad, en uno de los momentos más complicados de toda su historia reciente.