El técnico catalán será uno de los cinco entrenadores que estrenarán experiencia en la máxima categoría esta temporada, aunque su vínculo con Primera viene de mucho antes que su etapa en los banquillos
Antonio Hidalgo se sentará por primera vez en un banquillo de Primera División el próximo agosto, pero la categoría no le resulta del todo desconocida. El técnico del Deportivo, que dirigirá al equipo en su regreso a la élite tras ocho años de ausencia, jugó tres temporadas en la máxima categoría como futbolista, vistiendo las camisetas de Tenerife, Málaga y Osasuna antes de colgar las botas y reconvertirse en entrenador. Esa doble condición, exjugador de Primera y debutante como técnico en ella, convierte su llegada a Riazor en una historia con matices propios.
Un debutante con un camino muy distinto al de otros recién llegados
No es habitual que un entrenador llegue a su primera experiencia en Primera con el bagaje competitivo que acumula Hidalgo. Su trayectoria como técnico ha sido un ascenso progresivo y sin atajos: arrancó en 2016 en el CD Granollers de Tercera División, salvando al equipo de un descenso que parecía inevitable. De ahí dio el salto a Chipre, donde trabajó tres temporadas como segundo entrenador en el AEK Larnaca, primero a las órdenes del exdeportivista Imanol Idiakez y después de Andoni Iraola, con quienes conquistó la Copa de Chipre en 2018 y disputó la Europa League.
De regreso a España, asumió su primer proyecto individual en el CE Sabadell, al que llevó del filo del descenso en Segunda B hasta el ascenso a Segunda División en apenas dos temporadas. Tras esa etapa llegó su paso por el filial del Sevilla, el Sevilla Atlético, donde estabilizó al equipo en Segunda Federación, antes de fichar por la SD Huesca, club con el que rozó el play-off de ascenso a Primera. Esa progresión constante, sumando responsabilidad categoría a categoría, es precisamente lo que convenció al Deportivo para confiarle el banquillo de Riazor el pasado verano.
La pugna con Osasuna que estuvo a punto de torcer su llegada
Su fichaje por el Deportivo, de hecho, no estuvo exento de sobresaltos. En el momento en que el acuerdo entre Hidalgo y el club coruñés parecía cerrado, Osasuna irrumpió con interés real en el técnico catalán para resolver su propia vacante en el banquillo, lo que llegó a retrasar el anuncio oficial. Finalmente, el Deportivo logró cerrar la operación, y Hidalgo se convirtió en el entrenador llamado a devolver al club a la máxima categoría tras una temporada de ascenso que ahora le da la oportunidad de debutar en Primera como técnico, dieciocho años después de haber jugado en ella por última vez.
Cinco caras nuevas en una Primera con sabor especial
Hidalgo no estará solo en su estreno. Esta temporada, hasta cinco entrenadores debutarán en la máxima categoría, un dato que añade un componente extra de incertidumbre táctica a una competición que ya se presenta como una de las más atractivas de las últimas décadas, con el regreso simultáneo de varios históricos del fútbol español. La nueva Primera División combina nombres de gran tradición con proyectos en plena reconstrucción, en un contexto en el que la experiencia previa de Hidalgo en categorías inferiores, lejos de ser una debilidad, puede convertirse en una de sus principales bazas para encarar la exigencia de la élite.
El reto inmediato para el técnico y su cuerpo técnico será conocer cuanto antes el calendario completo de la temporada. El Deportivo ya tiene fecha marcada para conocer ese calendario, un primer paso administrativo que dará el pistoletazo de salida real a la cuenta atrás de Hidalgo hacia su debut como entrenador en Primera División, una categoría que conoce bien desde el otro lado de la línea de banda.