Yeremay Hernández vuelve a estar en el centro de un mercado que ya no se mueve precisamente en silencio. El Hull City ha hecho público su interés, su propietario ha hablado abiertamente de la voluntad del futbolista y hasta ha puesto plazo a una posible operación. Mientras tanto, el Deportivo mantiene su posición: no quiere vender y no abrirá la puerta salvo que sea el propio jugador quien pida salir.
Ese pulso tiene ahora una derivada nueva. Según publica La Voz de Galicia este sábado, el club coruñés no se plantea por el momento acudir a la FIFA por las declaraciones públicas de los clubes y dirigentes que han ido mostrando su interés en Yeremay. La entidad blanquiazul prefiere sostener su postura deportiva y proteger al futbolista en un escenario que vuelve a cargar de ruido las últimas semanas del mercado.
M90 ya contó cómo el Hull City había convertido su ofensiva por Yeremay en una negociación prácticamente a cielo abierto. El siguiente capítulo ya no habla solo de cifras o de una posible salida: habla también de la presión que recibe el jugador mientras intenta volver a competir.
El Hull hace público lo que normalmente se negocia en silencio
Acun Ilicali, propietario del Hull City, fue especialmente explícito en una entrevista con BBC Radio Humberside. El dirigente confirmó que Yeremay había viajado a Hull para conocer el entorno del club y aseguró que el futbolista veía con buenos ojos la posibilidad de dar el salto a la Premier. Incluso habló de una operación que, de cerrarse, sería récord para la entidad inglesa y situó la resolución en un margen de pocos días.
Ese discurso contrasta con la línea que mantiene el Deportivo. Fernando Soriano dejó fijada la posición del club el pasado 15 de agosto: el proyecto blanquiazul «no va de vender» y solo se estudiaría una salida si el propio Yeremay diese el paso de pedirla. Hasta ahora, el Deportivo sostiene que ese paso no se ha producido.
La cláusula del canario se ha disparado con el ascenso a Primera y ronda los 140 millones de euros. No es, por tanto, una operación que pueda resolverse únicamente con el interés del Hull. El club inglés necesita convencer primero al jugador de romper con el proyecto deportivo que lo ha llevado desde la cantera hasta convertirse en la gran referencia ofensiva del Dépor y, después, encontrar una fórmula que satisfaga a una entidad que públicamente insiste en que no quiere vender.
Tres meses sin jugar y el mercado apretando
Todo esto sucede además en un momento especialmente delicado desde el punto de vista deportivo. Yeremay lleva cerca de tres meses sin disputar un partido después de arrastrar problemas de pubis desde el tramo final de la pasada temporada. El Deportivo ha llevado su recuperación con enorme cautela durante todo el verano y el atacante fue el único futbolista de la primera plantilla que no acumuló minutos en pretemporada.
La evolución reciente sí es positiva. El propio club informó el 14 de agosto de que Yeremay había completado con normalidad una sesión íntegra con el grupo y Fernando Soriano explicó entonces que el futbolista estaba prácticamente sin dolor y entrando en la recta final de su recuperación. Este viernes volvió a entrenarse con normalidad en Abegondo y gana opciones para entrar en los planes de Antonio Hidalgo ante el Málaga.
Es ahí donde confluyen los dos planos del caso. Por un lado, el Dépor necesita recuperar cuanto antes al jugador que marcó 11 goles y repartió 10 asistencias en la temporada del ascenso. Por otro, el mercado sigue colocando su futuro en primer plano cuando todavía no ha podido estrenarse en Primera.
El Dépor no quiere abrir otro frente
La información publicada por La Voz de Galicia añade que, pese a considerar muy explícitas algunas manifestaciones de los clubes interesados, el Deportivo no contempla ahora mismo convertir el caso en una batalla reglamentaria ante la FIFA. Es una decisión coherente con la estrategia que viene manteniendo la dirección deportiva: firmeza con el contrato, tranquilidad pública y ningún movimiento hacia una negociación mientras Yeremay no solicite marcharse.
Las declaraciones de un dirigente interesado en un jugador bajo contrato pueden elevar la tensión entre clubes, pero no convierten automáticamente el caso en una infracción. Cualquier paso formal exigiría valorar los contactos y actuaciones concretas producidas durante la negociación. En A Coruña, de momento, no quieren llevar el asunto a ese terreno.
La prioridad está en otro sitio: que Yeremay recupere continuidad, vuelva a sentirse futbolista y pueda competir. El propio canario ya reconoció en anteriores ventanas de mercado que el ruido alrededor de su futuro había llegado a afectarle. Dos años después, vuelve a encontrarse ante una situación parecida, esta vez con un club de Premier hablando abiertamente de ficharlo.
La pelota sigue en el tejado de Yeremay
El escenario no ha cambiado en lo esencial. El Hull quiere al jugador. Su propietario cree que puede convencerlo. El Deportivo no quiere vender. Y la única llave que puede modificar esa postura sigue siendo la misma que señaló Soriano: que Yeremay comunique al club que desea salir.
Mientras eso no ocurra, el Dépor lo seguirá tratando como una pieza central de su regreso a Primera. El mercado seguirá haciendo ruido durante los últimos días de agosto, pero en Abegondo la pregunta verdaderamente importante sigue siendo cuándo volverá a jugar el ‘10’.