Diego Villares sigue creciendo dentro del Deportivo y Óscar Gilsanz tiene claro por qué. El exentrenador blanquiazul, que conoce al centrocampista desde su etapa de formación, destaca sobre todo su inteligencia táctica, su capacidad de aprendizaje y una evolución constante que le ha permitido adaptarse a contextos y categorías cada vez más exigentes. La reflexión llega después de que Villares volviese a ser decisivo ante el Betis con el gol del empate en el minuto 87.
En declaraciones a Coruña Deportiva, de la Cadena SER, Gilsanz resumió así una de las claves de su trayectoria: «Es un futbolista que no deja de aprender nunca». Para el técnico, cada temporada presenta una versión mejorada de sí mismo porque entiende el juego, escucha y asimila rápido.
206 partidos y una adaptación permanente
Villares ha alcanzado los 206 partidos con el Deportivo, una cifra que lo sitúa en el puesto 43 entre los futbolistas con más encuentros disputados en la historia del club, según los datos recogidos por la SER.
Su recorrido tiene además un valor añadido: ha sobrevivido a cambios de entrenadores, sistemas y categorías sin dejar de tener peso. Gilsanz subraya precisamente que «cada vez es mejor» y que ha sabido adaptar su juego a las necesidades del equipo.
«Siempre fue un 8»
Antonio Hidalgo ha venido utilizando a Villares con mayor vuelo ofensivo, algo que para Gilsanz no supone ninguna transformación radical. «Yo creo que él siempre fue un 8», explicó el técnico, que incluso recordó que en su etapa juvenil llegó a emplearlo como falso extremo izquierdo en un 4-4-2.
Su definición es clara: no lo ve como un mediocentro puramente posicional ni como un mediapunta, sino como un auténtico box to box, fuerte en la lectura de la presión y en la llegada desde segunda línea.
Eso explica también la acción del empate ante el Betis. Villares detectó el espacio, atacó el área y terminó rematando el centro de Mario Soriano. Una jugada que resume bien el tipo de centrocampista que es.
Gilsanz también confía en Mella
El exentrenador del Dépor también se detuvo en David Mella, otro jugador formado en Abegondo que ahora afronta el reto de asentarse en Primera División. Gilsanz recordó que el atacante siempre fue quemando etapas antes de tiempo y que respondió cada vez que se le exigió un escalón superior.
«No tengo ninguna duda de que tiene el nivel para jugar en Primera División», aseguró. La idea encaja con el análisis reciente de M90 sobre la capacidad de Mella para atacar espacios y romper partidos, una de las virtudes que puede permitirle consolidarse en la élite.
Dos caminos distintos desde Abegondo
Villares y Mella representan dos generaciones distintas, pero comparten un denominador común: la formación en Abegondo y la capacidad de ir superando retos. En el caso de Villares, los 206 partidos hablan de continuidad y adaptación; en el de Mella, el desafío está ahora en convertir su talento en regularidad en Primera.
La confianza de Gilsanz en ambos parte del conocimiento directo. En Villares, por todo lo que ya ha demostrado. En Mella, por una progresión que todavía no ha encontrado techo.
Fuente: Cadena SER / Coruña Deportiva.
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