Un futbolista con opciones de vestir la camiseta de España puede estar en un campo de Galicia, en una academia inglesa o en un filial italiano. La Real Federación Española de Fútbol ha extendido su sistema de detección de talento más allá de los torneos nacionales y utiliza una combinación de bases de datos, contactos y seguimiento presencial para descubrir jugadores elegibles para sus selecciones inferiores.
La estructura, explicada este jueves por el diario AS a partir de declaraciones de Manu Fernández, coordinador de las selecciones inferiores, cuenta con siete ojeadores dedicados a la captación.
No basta con mirar las estadísticas
La primera puerta de entrada es tecnológica. Los técnicos cruzan bases de datos sobre edad, posición, minutos y trayectoria deportiva para identificar a jóvenes con condiciones deportivas y vínculos que puedan permitirles representar a España. Pero las cifras son solo un filtro: cuando un jugador despierta interés, la Federación solicita imágenes de partidos y, si el perfil convence, intenta verlo en una concentración y comprobar cómo se adapta al grupo.
Agentes, familias y clubes también aportan pistas
El segundo canal es humano. Representantes y personas cercanas a los futbolistas trasladan información sobre jóvenes que compiten fuera y que, por nacimiento o ascendencia, pueden ser seleccionables. La tercera vía parte de los propios clubes y academias: localizar a un jugador abre contactos que pueden conducir a otros candidatos. Esa red multiplica el alcance sin que cada búsqueda tenga que empezar desde cero.
Huijsen, un ejemplo de captación internacional
La trayectoria de Dean Huijsen ilustra el modelo. Nacido en Países Bajos, criado en Málaga y formado durante una etapa en Italia, había jugado en las inferiores neerlandesas antes de incorporarse al fútbol internacional español. El reportaje también menciona a Elijah Gift, Chichoro, Susoho, Ablaye Samb e Ikenna Ikezzu como ejemplos de una exploración que se extiende por academias de distintos países.
Galicia también forma parte de ese escaparate
Para el fútbol gallego, este modo de trabajar ayuda a entender la importancia de cada convocatoria de base. No todos los talentos se identifican únicamente por pertenecer a un club de Primera: lo relevante es seguir su evolución, comprobar su rendimiento y detectar su potencial en diferentes contextos. Esta misma semana, tres jugadores con vínculos gallegos fueron llamados por España sub-15, mientras que el céltico David Sueiro entró en la lista sub-17.
La noticia de fondo es un cambio de escala en la detección del talento: a la observación de campo se suman datos y una red internacional de contactos. Para las canteras de Galicia, mantener futbolistas visibles y competitivos en las categorías inferiores sigue siendo una oportunidad de llegar a las selecciones nacionales.
Fuente de las declaraciones y del funcionamiento de la red de captación: información de Ignacio Camacho publicada en AS el 8 de octubre de 2026. Imagen destacada de archivo de un jugador gallego con la selección; no representa a los ojeadores citados.
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