«Es un error no seguir con ese proyecto». Robert Carril defendió en una entrevista con Radio Marca Vigo el papel que tuvo el Celta C–Gran Peña como puente entre el fútbol juvenil y el filial. El actual jugador del Gran Peña repasó su salida al Villarreal, su regreso a la cantera celeste y una etapa que considera especialmente útil para los futbolistas que necesitaban adaptarse a la competición sénior.
Un escalón que Carril considera necesario
El mediapunta pone nombres al valor de aquel equipo: «Era un acierto porque de ahí salieron jugadores como Javi Rodríguez, Gael Alonso, Damián, Fer». Su argumento parte de una dificultad que conocen muchas canteras: terminar la etapa juvenil no significa estar preparado para rendir de inmediato en un filial.
«El salto de juveniles a un filial es bastante grande, pero un paso intermedio, para formarse en el fútbol sénior, venía muy bien», explicó. Para Carril, aquel conjunto ofrecía partidos, experiencia y un espacio para seguir creciendo dentro del entorno celeste.
También lo describe como una oportunidad de visibilidad: «Era un escaparate para chavales que necesitan ese paso porque, si sales del Celta, ya es más difícil a esas edades». La crítica al final del proyecto nace de esa función formativa, que el futbolista entiende que merecía continuidad.
El recuerdo del Helmántico y el final del proyecto
Carril conserva un recuerdo especial de la eliminatoria de ascenso disputada en Salamanca: «Nos merecíamos haber ascendido en El Helmántico, en un estadio mítico y una locura de ronda».
Sobre el final de la colaboración, no señaló un motivo concreto más allá de la falta de acuerdo: «No sé qué pasó, no hubo entendimiento entre las partes y no se pudo seguir». Su valoración deportiva sí fue tajante: «Es un error no seguir con ese proyecto».
El futbolista habla desde la experiencia de haber recorrido ese camino y de haber regresado este verano al Gran Peña, después de su etapa en el Fursan Hispania de Dubái. El club continúa compitiendo, aunque aquella estructura compartida con el Celta pertenece a otra etapa.
De marcharse al Villarreal a recibir la llamada para volver
En la entrevista también repasó las decisiones que marcaron su formación. «Un club como el Celta, de primer nivel, es el objetivo que tiene cualquier futbolista, cualquier chaval que está empezando a jugar», afirmó.
La pandemia frenó su progresión en cadete de División de Honor. Después llegaron las dudas: «En juvenil de primer año hubo cosas del Celta que no me habían gustado y en juvenil de segundo año decido irme al Villarreal».
El vínculo, sin embargo, tuvo una segunda oportunidad: «Recibo la llamada del Celta, que me seguía queriendo, y vuelvo a casa». Ahora, tras empezar la temporada con goles en el Gran Peña, Carril reivindica el valor de disponer de un escalón intermedio para que otros jóvenes puedan continuar su recorrido.