El Celta tiene al portero menos goleado de LaLiga después de nueve jornadas. Ionut Radu ha recibido siete tantos en 810 minutos y ha dejado su portería a cero en cuatro encuentros. Los números explican por qué el conjunto de Claudio Giráldez sigue compitiendo en partidos apretados incluso cuando el juego no termina de acompañarlo: el internacional rumano está convirtiendo intervenciones decisivas en puntos.
El último ejemplo llegó contra el Deportivo Alavés. En la victoria celeste por 2-1 en Balaídos, Radu respondió a los intentos de Lucas Boyé y Mariano en el tramo final, cuando el rival buscaba un empate que habría cambiado por completo la lectura de la jornada. Javi Rodríguez había inclinado el marcador hacia el Celta; el guardameta se encargó de que la ventaja resistiese hasta el pitido final.
Siete goles en nueve partidos: una cifra que habla por sí sola
Con un promedio de 0,78 goles recibidos por encuentro, Radu se sitúa en la cabeza de la relación de porteros menos goleados de Primera División en este inicio de curso. Ha disputado los nueve partidos completos, sin relevos y con cuatro porterías a cero. Son cifras que colocan al rumano entre los grandes protagonistas del campeonato, aunque todavía sea demasiado pronto para hablar de un premio decidido.
La candidatura al Zamora no se sostiene solo en un buen partido. Ya ante el Elche, en el empate sin goles del Celta a domicilio, había sido fundamental para conservar un punto. El encuentro ante el Alavés añadió otra actuación determinante a una secuencia que muestra continuidad y regularidad, dos condiciones imprescindibles para un guardameta que aspira a mantenerse arriba durante toda la temporada.
El recuerdo de Pinto, Cavallero y Cañizares
El dato invita a mirar atrás. El Celta conoce lo que significa tener al portero menos goleado del campeonato. José Manuel Pinto se llevó el Trofeo Zamora en la temporada 2005/06; antes lo habían conseguido Pablo Cavallero, en la 2002/03, y Santiago Cañizares, en la 1992/93. Radu dispone ahora de un arranque que permite recordar esos antecedentes, pero el desenlace dependerá de la regularidad que consiga sostener el equipo durante los próximos meses.
El crecimiento del rumano también contrasta con las dudas que rodearon sus primeros meses en Vigo. Llegó en el verano de 2025 y encontró la continuidad que le había faltado en otras etapas de su carrera. El respaldo de Giráldez y los minutos acumulados han terminado por convertir una posición inicialmente discutida en uno de los principales argumentos de seguridad del Celta.
Una garantía mientras el Celta busca su mejor versión
El mérito no pertenece únicamente al portero. La estructura defensiva, las coberturas y el esfuerzo del bloque ayudan a limitar los daños. Pero cuando el rival consigue rematar con claridad, contar con una última respuesta fiable marca diferencias. En un equipo que ha vivido varios finales ajustados, esa aportación tiene un valor que va más allá de las estadísticas.
El liderazgo actual de Radu es provisional: quedan muchas jornadas y la clasificación de porteros cambiará con cada partido. De momento, los números son contundentes. Nueve encuentros, siete goles encajados y cuatro porterías a cero. Con ellos, el Celta vuelve a tener a un guardameta capaz de instalar su nombre en la conversación sobre el Zamora.
