El técnico del filial ve margen de crecimiento después del estreno en Mérida y avisa antes del Cacereño de que la Primera Federación obliga a competir sin desconexiones.
El Fabril afronta su estreno en Riazor con una idea muy clara desde el banquillo: crecer, pero sin perder de vista que la categoría castiga cualquier bajada de tensión. Manuel Pablo considera que el filial dio señales reconocibles en su primer partido de Primera Federación, aunque todavía tiene mucho margen de mejora con y sin balón.
«Estamos en el punto de seguir creciendo», explicó el entrenador en la rueda de prensa previa difundida por el RC Deportivo. El Fabril recibe este domingo 6 de septiembre al CP Cacereño a las 12:00 horas en ABANCA-RIAZOR, después de que la alta demanda de localidades obligase a trasladar el encuentro desde el Dépor Training Center.
Un Fabril reconocible, pero todavía en construcción
Manuel Pablo se quedó con la capacidad de su equipo para competir en el estreno frente al Mérida, uno de los conjuntos que más se reforzó durante el verano. Al mismo tiempo, remarcó que el filial necesita crecer especialmente en su juego con pelota y en determinados comportamientos defensivos.
La plantilla también ha sufrido ajustes en las últimas semanas. Manu Serrano y Ferrán Seco reforzaron una defensa que estaba corta de efectivos, mientras Yayo aporta experiencia en la categoría. En sentido contrario, la salida de Luisao y las bajas de Jairo, Noé y Manu Ferreiro obligan al cuerpo técnico a mover piezas, especialmente en las posiciones interiores.
«También hay que saber sufrir»
El mensaje de Manuel Pablo va más allá de la propuesta. El entrenador quiere un Fabril protagonista cuando el partido lo permita, pero entiende que el salto a Primera Federación exige manejar también los minutos en los que manda el rival.
«Hay equipos muy potentes», recordó antes de resumir una de las claves del aprendizaje: «También hay que saber sufrir». Para el técnico, el crecimiento pasa por aprender a convivir con marcadores adversos, momentos de dificultad y fases en las que el filial no pueda imponer su fútbol.
El partido ante el Cacereño tendrá además un escenario especial. M90 ya contó por qué el encuentro se trasladó a Riazor, mientras que el filial llega al curso con 25 dorsales definidos para su primera temporada en la categoría.
El domingo habrá otra prueba para medir cuánto ha aprendido el Fabril en apenas una semana. El talento está ahí; la exigencia de Manuel Pablo apunta ahora a que el equipo sea competitivo incluso cuando el partido se ponga feo.