Imagen de recurso. Foto: Petey21 / Wikimedia Commons (CC0).
«Lo malo son los padres» pone el foco fuera del terreno de juego. El entrenador compostelano José Carlos de Miguel lleva al papel su experiencia en el fútbol infantil con un libro sobre lo que ocurre alrededor de los niños que juegan: las expectativas familiares, la convivencia con el entrenador y la forma de afrontar los resultados. Según informa Galicia Confidencial, lo presenta este martes 13 de octubre, a las 19:00 horas, en la Libraría Couceiro de Santiago de Compostela.
El título completo, Lo malo son los padres: Todo lo que rodea al fútbol de niños contado por su entrenador, figura también en el catálogo del libro, firmado por J. Carlos de Miguel. El nombre busca provocar una conversación sobre el papel de los adultos, más que señalar a todas las familias por igual.
El resultado también se juega en la banda
La cuestión interesa directamente al fútbol base gallego: qué lugar ocupa el marcador en una actividad que también debe ofrecer aprendizaje y disfrute. Ganar un partido puede dar una alegría; convertir cada derrota en un examen sobre el futuro del niño introduce una exigencia muy distinta.
De acuerdo con la información publicada por Galicia Confidencial, De Miguel reúne vivencias de cinco años entrenando a niños y niñas de entre siete y catorce años. Su llegada al banquillo estuvo vinculada al interés de sus propios hijos por el fútbol y a su decisión de formarse para colaborar con el equipo del barrio.
Ese doble punto de vista, como padre y entrenador, sitúa el libro en un espacio donde las buenas intenciones no siempre evitan los conflictos. Acompañar, animar o ayudar al club son tareas diferentes de dirigir desde la grada cada decisión de quien está jugando.
Una conversación que va más allá de los padres
La obra también aborda, según el mismo medio, la influencia de los referentes profesionales: las protestas, las simulaciones y los enfrentamientos que los más pequeños ven en el fútbol de élite. El debate alcanza así a todo el entorno que transmite ejemplos a los jugadores en formación.
La presentación en Couceiro, situada en la Praza de Cervantes, 6, ofrece una ocasión para conversar sobre esas responsabilidades. El título es contundente, pero la cuestión de fondo admite más matices: cómo pueden familias, entrenadores y clubes ayudar a que los niños quieran seguir jugando, incluso después de perder.