El FC Barcelona encontró en el talento precoz de Lamine Yamal una de las llaves del triunfo ante el RCD Mallorca. El joven atacante firmó su quinto partido consecutivo viendo portería y confirmó que atraviesa uno de esos momentos en los que todo le sale de cara.
El partido, correspondiente a la jornada 23, quedó encarrilado tras el descanso, cuando el conjunto azulgrana subió una marcha más y convirtió su dominio en goles.
El tanto que rompe el partido
Después del primer golpe de Robert Lewandowski, Lamine asumió galones. Recibió en zona de tres cuartos, encaró sin complejos y dejó atrás a Pablo Maffeo con un recorte seco antes de armar la zurda. El disparo, ajustado al palo, superó sin remedio a Leo Román, que poco pudo hacer ante la precisión del golpeo.
Una jugada de las que levantan al estadio y refuerzan la sensación de que el Barça tiene en sus filas a un futbolista diferencial.
Una sociedad que empieza a carburar
La acción nace de una secuencia rápida y bien ejecutada: Fermín López abre a banda, Dani Olmo conecta por dentro y Lamine decide finalizar sin dudar. Un ejemplo claro de cómo el ataque azulgrana gana fluidez cuando el balón corre y los jóvenes se atreven.
Cinco partidos seguidos marcando
La racha del ‘10’ no es casualidad. Antes del Mallorca ya había celebrado goles frente a Oviedo, Copenhague, Elche y Albacete. Cinco encuentros consecutivos afinando la puntería y dejando claro que no vive solo del desborde, sino también del olfato.
Los números que avalan el momento
Con este nuevo tanto, Lamine Yamal alcanza ya los 15 goles y 11 asistencias en 30 partidos oficiales esta temporada. Cifras de jugador consagrado para un futbolista que todavía no ha terminado de escribir su primer capítulo en la élite, pero que ya juega con la naturalidad de quien se siente imprescindible.