El Celta, que conoció su ruta europea tras el sorteo de agosto, vuelve este jueves a Celtic Park, un escenario que guarda uno de los recuerdos más amargos de su pasado europeo. El 22 de octubre de 2026, a las 21:00 horas, el equipo de Claudio Giráldez visita al Celtic en la fase liga de la Europa League. Han pasado casi 24 años desde que ambos clubes cruzaron sus caminos en la Copa de la UEFA y los escoceses dejaron al conjunto vigués fuera por el valor doble de los goles fuera de casa, una regla que ya no existe.
El cabezazo de Larsson en Celtic Park
El 28 de noviembre de 2002, el Celta de Miguel Ángel Lotina visitó Glasgow para disputar la ida de la tercera ronda. Henrik Larsson decidió aquel partido con un remate de cabeza en el minuto 52 después de una acción a balón parado. El 1-0 dejaba a los vigueses con una desventaja pequeña en el marcador, pero muy incómoda: el Celtic se marchaba sin recibir ningún gol en su estadio. El relato histórico de UEFA recoge cómo el juego aéreo de los escoceses, con Larsson, Sutton y Hartson, exigió continuamente a la zaga celeste.
Balaídos empujó, pero Hartson cambió la eliminatoria
Dos semanas más tarde, Balaídos recibió al Celtic con el objetivo de remontar. Jesuli adelantó al Celta y encendió la esperanza muy pronto, pero John Hartson empató en el minuto 31 con una jugada de delantero centro de enorme potencia. El conjunto gallego volvió a marcar, ganó 2-1 y terminó empujando contra un rival que resistió el asedio. El 2-2 global clasificó al Celtic gracias a aquel tanto visitante de Hartson. UEFA recuerda la vuelta como un partido en el que el Celta generó presión ofensiva pero no encontró el tercer gol que necesitaba.
Un rival que acabó jugando la final
El golpe dejó una enseñanza histórica: aquel Celtic era bastante más que un equipo poderoso en casa. Después de eliminar al Celta superó al Stuttgart, al Liverpool y al Boavista, antes de disputar la final de Sevilla contra el Oporto de José Mourinho. Perdió 3-2 tras la prórroga, culminando una campaña que todavía ocupa un lugar especial en la memoria de sus aficionados.
El nuevo encuentro llega en un contexto distinto. La afición celeste ya había empezado a preparar el desplazamiento a Glasgow semanas atrás. No es una eliminatoria directa ni se decide por los goles fuera de casa: forma parte de una liga europea en la que cada punto cuenta. El calendario oficial de UEFA confirma la visita celeste el jueves 22 de octubre. El Celta necesita reaccionar en Europa tras las derrotas ante Omonia y Juventus; el Celtic tampoco ha puntuado después de caer frente a Ferencváros y Benfica.
Glasgow volverá a ofrecer ambiente, presión y una historia compartida. Para el celtismo hay algo más que tres puntos en juego: regresar al escenario de una vieja eliminación y escribir una página nueva sin depender de lo que sucedió en 2002.
