La violencia en los campos gallegos ha llegado a la mesa de la Junta Directiva de la Real Federación Gallega de Fútbol (RFGF). Reunida en Lugo, la entidad ha aprobado por unanimidad una condena de las agresiones físicas y verbales registradas el pasado fin de semana. El pronunciamiento llega después de la agresión denunciada por Óscar Portela, presidente del Beiramar CF, durante un encuentro de Tercera Futgal disputado en Ribadumia.
El caso del Beiramar, en el centro de la reacción federativa
El episodio que ha sacudido al fútbol modesto se produjo el domingo 18 de octubre, en el campo de A Senra, durante el partido entre el Xuventude Sisán y el Beiramar. MinutoNoventa ya informó de la agresión denunciada por el presidente del Beiramar y de las lesiones por las que recibió asistencia hospitalaria. Según el relato de Portela recogido por PontevedraViva, el dirigente sufrió un golpe contra el cierre del recinto y tuvo que recibir nueve puntos de sutura en la cabeza. Los hechos han sido denunciados y su esclarecimiento corresponde a las autoridades.
El Xuventude Sisán, por su parte, expresó públicamente su apoyo al presidente del Beiramar y solicitó que la investigación siguiera su curso antes de determinar las medidas que pudieran corresponder. La respuesta federativa pone ahora el foco en un problema que desborda cualquier marcador y que afecta directamente a quienes sostienen los clubes del fútbol aficionado.
Pablo Prieto se pone en contacto con el presidente agredido
El presidente de la RFGF, Pablo Prieto, contactó personalmente con Portela para interesarse por su recuperación y ofrecerle el respaldo de la Federación. En la reunión de Lugo, Prieto subrayó que no se puede aceptar que directivos que dedican su tiempo al fútbol gallego reciban agresiones como respuesta a su trabajo.
La Junta Directiva situó la condena de estos comportamientos como primer asunto de su sesión y aprobó una posición de rechazo a la violencia con independencia de sus protagonistas o del campo en el que se produzca.
Las actas ya están en el Comité de Competición
Uno de los puntos relevantes del comunicado federativo es el recorrido disciplinario de los incidentes. La RFGF confirma que las actas de los partidos afectados están en poder del Comité de Competición, que tendrá que estudiar los hechos dentro de sus atribuciones. La Federación advierte de una dificultad: en algunos casos, los árbitros no pudieron incorporar todos los detalles porque no presenciaron directamente lo sucedido.
Eso significa que la condena institucional no equivale todavía a una resolución sancionadora. La Federación manifiesta también su disposición a colaborar con las autoridades competentes para esclarecer los episodios denunciados.
El desafío de proteger el fútbol de cada fin de semana
La entidad anuncia que continuará impulsando medidas de prevención, sensibilización y concienciación, apelando a clubes, futbolistas, entrenadores, árbitros, directivos y aficionados. Los decálogos de conducta difundidos para deportistas y familias recuerdan principios elementales: animar sin insultar, respetar al árbitro, no convertir la grada en un banquillo improvisado y aceptar que los niños juegan para aprender y disfrutar.
Lo sucedido en A Senra recuerda una realidad incómoda: cuando una rivalidad deportiva termina en lesiones y denuncias, el fútbol ya ha perdido mucho más que tres puntos. El siguiente paso corresponde tanto a los órganos disciplinarios como a las autoridades que investigan los hechos, sin anticipar culpabilidades ni sanciones que todavía no se han comunicado.
