El capitán volvió a ponerse la capa cuando el partido se embarraba. Dos zarpazos en el tramo final firmaron una victoria de peso para el RC Celta ante el RCD Mallorca (2-0), un resultado que proyecta a los vigueses hacia posiciones continentales en LaLiga EA Sports y deja a los baleares mirando de reojo a la zona roja. Cuando el guion pedía oficio, apareció el “Príncipe de las Bateas” para escribir el final.
Un primer acto espeso y de pocas luces en Balaídos
El choque arrancó con libreto previsible. El Celta asumió la iniciativa, monopolizó la posesión y trató de instalarse en campo rival. El Mallorca, necesitado de puntos, apostó por un bloque bajo, líneas juntas y paciencia. Mucho balón, pocas ventajas.
Las aproximaciones celestes llegaron con cuentagotas: un centro raso de Pablo Durán, un cabezazo templado de Marcos Alonso y algún intento individual de Hugo Álvarez. Pólvora húmeda. El meta visitante apenas fue exigido en serio. Para colmo, Durán tuvo que abandonar por molestias en la rodilla, un contratiempo que enfrió todavía más el ritmo local.
El descanso llegó con el marcador intacto y la sensación de que el partido pedía un golpe de timón.
El Mallorca amagó, pero el Celta ajustó piezas
Tras la reanudación, los de Palma intentaron estirarse con un par de secuencias bien trenzadas que buscaron a su referencia ofensiva. Hubo un aviso serio a balón parado, pero sin puntería. Fue el mejor tramo visitante.
El punto de inflexión se produjo en el banquillo. Claudio Giráldez agitó el árbol y dio entrada a Iago Aspas y Borja Iglesias. La lectura fue quirúrgica: más colmillo en el área y más capacidad para atacar el espacio cuando el rival empezaba a acusar el desgaste.
Penalti, jerarquía y sangre fría: el 1-0 que cambió todo
En el 84’, Borja Iglesias atacó el área con decisión y forzó un penalti tras contacto con el central bermellón. El estadio contuvo la respiración. Aspas asumió la responsabilidad sin titubeos. Carrera medida, golpeo seco y balón a la red. 1-0.
El capitán no celebró con estridencias; celebró con autoridad. Sabía que ese tanto abría la puerta a algo más que tres puntos.
Gol de autor y sentencia: el Príncipe firma el doblete
Con el Mallorca obligado a estirarse, el Celta encontró metros para correr. Tras una acción en la que el guardameta visitante evitó el segundo, Aspas volvió a aparecer ya en el añadido. Control orientado, amago sutil y definición marca de la casa. Un gol de los que explican por qué Balaídos le sigue rindiendo pleitesía.
El 2-0 cerró el duelo y certificó el impacto real del ’10’ en el tramo decisivo del curso.
Europa en el horizonte celeste, alarma en Palma
La victoria coloca al Celta en puestos europeos al término de la jornada, un salto competitivo que premia la regularidad reciente y la capacidad para resolver partidos cerrados. El equipo mostró paciencia cuando el plan A no funcionaba y eficacia cuando el encuentro se abrió.
En el lado contrario, el Mallorca continúa encadenando señales preocupantes. Sin profundidad ni continuidad ofensiva, el equipo se ve atrapado en una dinámica que lo empuja hacia la zona baja. La reacción ya no puede esperar.
Jugador del partido: liderazgo que suma puntos
Iago Aspas fue elegido el más determinante del choque. Más allá de los goles, su entrada reordenó el ataque, activó a los compañeros y elevó el nivel competitivo en el momento clave. No es solo cuestión de talento; es lectura del juego, temple y jerarquía.
El Celta duerme en Europa. Y lo hace con la firma de su capitán.
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