Después de recuperar la Preferente en solo un año, A Pedreira apuesta por continuidad, una plantilla que ronda los 24 años de media y refuerzos procedentes del Racing, O Val, Maniños, Meirás y Betanzos para no volver a mirar hacia abajo.
El Galicia de Mugardos vuelve a Preferente con una ventaja que no todos los recién ascendidos tienen: sabe perfectamente de dónde viene y qué quiere conservar. Doce meses después de perder la categoría, el club recuperó su sitio por la vía larga, pasando por una liga exigente y por un playoff en el que terminó creciendo hasta parecer un equipo claramente superior a sus rivales. Ahora el reto ya no consiste en volver, sino en demostrar que el descenso de 2025 fue un paréntesis y no el comienzo de una caída.
La pasada temporada dejó una base competitiva muy reconocible. El Galicia terminó tercero en el Grupo 1 de Primera Futgal con 66 puntos después de 34 jornadas, firmando 19 victorias, nueve empates y solo seis derrotas, con 56 goles a favor y 36 en contra. Llegó al tramo decisivo en su mejor momento, eliminó primero al Club do Mar de Caión y remató el trabajo ante el Gondomar: 1-0 en A Pedreira y un contundente 1-4 en la vuelta. Aquel triunfo devolvió al club a Preferente apenas un año después del descenso y confirmó que el equipo había llegado lanzado al momento clave.
La primera decisión del verano fue también la más importante. Moisés Pereiro continúa al frente del proyecto después de una temporada en la que mantuvo la idea incluso cuando el arranque no acompañó. La directiva consideró prioritaria su renovación y ha optado por construir desde esa continuidad, sin desmontar el vestuario que consiguió el ascenso y añadiendo perfiles capaces de elevar el nivel físico y competitivo de una categoría más exigente.
Ese equilibrio se ve claramente en la plantilla. El bloque mantiene futbolistas jóvenes que ya tuvieron peso en la campaña del ascenso, como Sergio Mosquera, Alejandro Seijo, Iago Seijo, Iker Fernández, Lucho Dopico, Antón Álvarez o David Vilasánchez, mientras incorpora piezas que conocen bien el fútbol de Ferrolterra. La media de edad del grupo se mantiene alrededor de los 24 años, una cifra que encaja con la intención del club de mezclar proyección con jugadores que ya saben lo que exige la Preferente.
Entre las caras nuevas aparece un nombre especialmente interesante bajo palos: Rubén Piñón, guardameta de 19 años procedente del Racing de Ferrol. Para la defensa llega Daniel Costa desde el Meirás y también se suma Rafa Couce, procedente de O Val. El centro del campo gana una pieza de experiencia con Javier Miragaya, que cambia el Maniños por A Pedreira.
Pero donde el Galicia ha movido más fichas es arriba. Alejandro del Río llega desde el Betanzos y desde O Val aparecen dos incorporaciones con capacidad para aumentar la competencia ofensiva: Leo y Pol. Este último regresa además a una casa que ya conoce. Manuel Pol García vistió anteriormente la camiseta mugardesa y vuelve después de varias temporadas en O Val, donde llegó a firmar once goles en la campaña 2024/25. No es un fichaje de adaptación larga: conoce la zona, la categoría y el entorno.
El otro gran activo no aparece en ninguna ficha federativa. Durante el playoff, A Pedreira volvió a recuperar un ambiente que hacía tiempo no se veía con tanta fuerza. Cerca de un millar de aficionados llegaron a arropar al equipo en la eliminatoria ante el Gondomar y alrededor de 300 seguidores acompañaron al Galicia en el desplazamiento decisivo. Esa conexión entre equipo y grada fue una de las claves del ascenso y el club confía en que vuelva a marcar diferencias cuando comiencen los domingos de Preferente.
El objetivo público es prudente: asegurar cuanto antes la permanencia. Tiene lógica para un recién ascendido, pero la composición de la plantilla permite pensar que el Galicia no quiere limitarse a sobrevivir. La Preferente Norte volverá a reunir proyectos potentes como Betanzos, Negreira, San Tirso, Órdenes, Sofán o Paiosaco, además de un AD Miño que también ha reforzado su estructura para intentar mirar más arriba. En ese escenario, cada punto en A Pedreira tendrá un peso enorme.
El Galicia de Mugardos vuelve así a una categoría que conoce bien, con un entrenador respaldado, una afición reenganchada y un vestuario que combina el recuerdo inmediato del ascenso con fichajes pensados para competir desde el primer día. Hace un año tocó empezar de nuevo. Ahora, después de recuperar la plaza perdida, el reto es mucho más atractivo: demostrar que A Pedreira puede volver a instalarse de forma estable entre los campos incómodos de la Preferente Norte.