El gol de Álvaro Marín había colocado al Celta Fortuna por delante en El Plantío, pero el regreso de Burgos dejó a Fredi Álvarez con una preocupación mayor que el 2-1: la manera en que su equipo pierde ventajas y concede goles que considera evitables. Después de la remontada local, el técnico moañés fue exigente con sus futbolistas y relacionó la corrección de esos errores con la propia finalidad de un filial: preparar jugadores capaces de competir algún día en el primer equipo.
En las declaraciones posteriores al encuentro recogidas por La Voz de Galicia, Fredi dejó claro que no basta con competir durante una parte del partido. En Segunda División, donde el Fortuna se mide a conjuntos con futbolistas experimentados, la concentración en acciones aparentemente sencillas resulta tan decisiva como la calidad técnica.
Los errores que separan a un filial de la exigencia del primer equipo
El enfado del entrenador se centró especialmente en el 2-1 de Álex Forés. El delantero del Burgos aprovechó un saque de banda servido por Ignasi Vilarrasa para recibir con demasiado espacio en el área, girarse y superar a Coke Carrillo. No fue una jugada elaborada con múltiples pases: la defensa de una acción lateral bastó para que el encuentro cambiara definitivamente de dueño.
Fredi habló de «errores flagrantes» y enlazó el problema con el salto competitivo que espera de sus jugadores. Su razonamiento es especialmente significativo en un equipo de formación: tener talento y proyectarse hacia el Celta de Claudio Giráldez exige también dominar los mecanismos de protección del área, reconocer las situaciones de peligro y resolverlas sin concesiones.
No se trata de señalar a un futbolista concreto, sino de una advertencia colectiva. Un saque de banda mal defendido puede costar tres puntos; en un filial, además, deja al descubierto un aspecto del aprendizaje que todavía necesita trabajo.
Del posible 0-2 a una segunda parte dominada por el Burgos
Álvaro Marín había adelantado al Fortuna en el minuto 12, tras una buena conexión con Aldrine Kibet. El conjunto vigués mantuvo el resultado hasta el descanso y consiguió proteger su ventaja ante un Burgos que dominaba la pelota, pero que apenas encontraba espacios para rematar limpio.
La acción que pudo abrir otro partido llegó en la segunda mitad. El Fortuna tuvo una transición con superioridad de cuatro atacantes contra un defensor, pero no consiguió materializarla. Fredi se mostró especialmente crítico con la elección del pase y la ejecución de la jugada: resumió esa decisión con un «hemos decidido muy mal, tremendamente mal». El equipo tuvo la posibilidad de poner dos goles de distancia en el marcador y no la aprovechó.
Después, el Burgos cambió de marcha. Las entradas de Javi Llabrés y Vilarrasa aumentaron la profundidad por el costado izquierdo. Curro Sánchez empató de cabeza en el minuto 68, tras un centro de Llabrés y una prolongación de Dadie, y Forés culminó la remontada en el 85 con la acción del saque de banda. La crónica del Burgos–Celta Fortuna permite seguir la secuencia de un encuentro que pasó de estar bajo control celeste a terminar en derrota.
Fredi no busca excusas en las bajas
El entrenador reconoció que el encuentro había transcurrido dentro de lo que esperaba: un Burgos intenso, agresivo y empujado por El Plantío. En su valoración concedió que «la victoria es justa», una conclusión que refuerza su mensaje de responsabilidad hacia el vestuario: aunque el Fortuna se había adelantado, el rival fue superior después del descanso.
Las numerosas ausencias obligaron a recomponer piezas y limitaron el margen de maniobra del banquillo. El equipo viajó con cinco bajas, como contaba M90 en la información previa sobre la convocatoria. Pero la escasez de alternativas no explica por sí sola una mala decisión en una superioridad ofensiva ni la falta de atención en un saque de banda.
La exigencia se mantiene, por tanto, en dos planos. El inmediato consiste en competir mejor para recuperar puntos en LaLiga Hypermotion; el de fondo, en formar jugadores que entiendan que cada detalle cuenta. El gol de Marín volvió a mostrar que el Fortuna tiene recursos para hacer daño. Las jugadas decisivas de Burgos recordaron cuánto cuesta sostener esa ventaja cuando falla la concentración.
