El técnico moañés admite que el club quiere su continuidad, aunque emplaza la decisión final a una reunión con Marian Mouriño
El ascenso del Celta Fortuna a LaLiga Hypermotion todavía se está celebrando en Vigo, pero el calendario no espera a nadie. Después de hacer historia con el filial celeste, Fredi Álvarez ya mira al siguiente paso: sentarse con el club y decidir si continúa al frente del equipo en la nueva aventura en Segunda División.
El entrenador moañés reconoció que el Celta ya le trasladó hace tiempo su deseo de que siga liderando el proyecto, aunque prefiere rebajar pulsaciones antes de tomar una decisión definitiva. Tras una temporada de matrícula, toca pasar por la sala de análisis, hablar claro y elegir el mejor camino para todas las partes.
“Tenemos que sentarnos, hablar y ahí decidiremos qué es lo mejor para las dos partes”, afirmó Fredi Álvarez, dejando abierta una continuidad que, a día de hoy, parece tener muchas opciones de cerrarse de forma favorable.
El club quiere que siga
La postura del Celta parece clara: la entidad quiere dar continuidad al técnico que ha llevado al Fortuna a uno de los momentos más importantes de su historia. No es para menos. El filial celeste ha logrado un ascenso que parecía impensable al inicio del curso y que cambia por completo el mapa deportivo de la cantera viguesa.
Fredi Álvarez ha construido un equipo reconocible, competitivo y valiente. Un Fortuna capaz de crecer desde la idea, competir desde la personalidad y sostenerse en los momentos de máxima presión. Lo que empezó como una temporada para formar jugadores terminó convertido en una obra de autor con premio gordo.
El técnico considera que existen “muchas opciones” de seguir dirigiendo al filial en LaLiga Hypermotion, aunque quiere resolver la situación antes de marcharse de vacaciones. En Balaídos saben que la planificación no puede dormirse: la Segunda División exige estructura, decisiones rápidas y una hoja de ruta bien definida.
Un ascenso que cambia el proyecto
La continuidad de Fredi no es un asunto menor. El salto del Celta Fortuna a Segunda obliga al club a redibujar el proyecto del filial. Ya no se trata solo de formar futbolistas en Primera Federación, sino de competir en una categoría profesionalizada, mucho más exigente y con rivales de enorme peso histórico.
Ese escenario abre un debate apasionante para el celtismo. ¿Debe el Fortuna mantener una apuesta radical por la formación? ¿Necesita reforzarse con perfiles más hechos para sobrevivir en la categoría? ¿Cómo se equilibra el crecimiento de los jóvenes con la necesidad de competir cada fin de semana?
Ahí la figura de Fredi Álvarez puede ser clave. Conoce el vestuario, conoce la cantera y ha demostrado tener mano para gestionar talento joven sin perder el colmillo competitivo. En una categoría tan dura como LaLiga Hypermotion, ese equilibrio puede marcar la diferencia entre disfrutar el viaje o sufrir desde la primera curva.
El Fortuna sigue en una nube
El propio Fredi reconoció que el equipo todavía vive instalado en una nube. El ascenso ha sido un golpe de felicidad para el celtismo y una confirmación del trabajo que se viene realizando en A Madroa y Afouteza. No todos los días un filial alcanza el fútbol profesional, y menos con una identidad tan reconocible.
“Este equipo ha hecho historia”, resumió el técnico, consciente de que lo conseguido va mucho más allá de una eliminatoria o una celebración en Balaídos. El Fortuna ha colocado al Celta ante una oportunidad enorme: formar jugadores en un escaparate de primer nivel sin sacarlos del ecosistema celeste.
Ahora falta cerrar el banquillo. Todo apunta a una conversación decisiva entre Fredi Álvarez y Marian Mouriño para definir el futuro inmediato. El celtismo espera fumata blanca. Porque después de tocar el cielo, lo lógico sería que el arquitecto del ascenso tuviese la oportunidad de dirigir la primera maniobra en Segunda.