Fran Beltrán ha repasado como pocas veces sus últimos meses en el Celta y ha dejado una frase que resume el desgaste con el que terminó su etapa en Vigo: «Para estar en un sitio en el que no me quieren, me busco la vida». El centrocampista, ahora en el Girona, reconoce que la incertidumbre sobre su futuro terminó afectándole tanto dentro como fuera del campo.
En una entrevista concedida a Mundo Deportivo, Beltrán explica que venía de «siete temporadas muy buenas» en el Celta y que el curso anterior había terminado con la clasificación europea. Sin embargo, la siguiente campaña comenzó con muchas dudas sobre su continuidad y esa situación le pasó factura. Su salida terminó llevándole al Girona, donde asegura haber recuperado la felicidad deportiva.
«Sabía que no iba a renovar»
Beltrán admite que llegó un momento en el que asumió que su etapa en Vigo estaba terminada. «Sabía que no iba a renovar porque tampoco veía al club con iniciativa», explicó. Esa percepción, unida a las críticas recibidas en su tramo final, le llevó a tomar la decisión de buscar una salida.
El madrileño reconoce que aquel contexto le afectó especialmente: «Eso me pesó mucho. Me pesó a la hora de jugar, me pesó al intentar estar feliz en un sitio».
También dejó una reflexión sobre el papel de la grada en los momentos bajos de un futbolista. «A lo mejor no necesitamos que nos piten, quizás necesitamos un aplauso de nuestra gente o un “¡Vamos, tú puedes!”», señaló.
El cambio al Girona le devolvió otra versión
Beltrán asegura que el cambio de escenario tuvo un impacto inmediato. Según cuenta, su propia familia percibió la diferencia desde los primeros días: estaba más feliz y también se le veía distinto sobre el césped.
El Girona ya había mostrado interés en él en temporadas anteriores y finalmente pudo cerrar su incorporación cuando su etapa en Vigo quedó definitivamente atrás. Desde entonces, el centrocampista asegura haberse sentido más cómodo tanto en lo personal como en lo futbolístico.
Su salida también simbolizó uno de los cambios de ciclo más importantes en el centro del campo del Celta. Mientras Beltrán emprendía una nueva etapa, el equipo de Claudio Giráldez fue dando cada vez más peso a futbolistas como Miguel Román, cuya renovación ya prepara el club.
Ocho temporadas que terminaron con desgaste
Fran Beltrán cerró su paso por el Celta después de ocho temporadas. En Vigo vivió etapas de lucha por la permanencia, crecimiento individual y también el regreso del club a Europa, antes de un final mucho más áspero.
El propio futbolista no reniega de su recorrido en Balaídos, pero sí deja claro que sus últimos meses estuvieron marcados por una sensación de desconexión con el club y por la incertidumbre sobre su futuro.
Ahora, ya asentado en Girona, su discurso mira hacia adelante. Pero sus palabras permiten entender mejor cómo se produjo una salida que puso fin a una etapa larga en el Celta. En paralelo, el club vigués continúa renovando su estructura deportiva y blindando a varios de sus jóvenes, dentro de una política de renovaciones que ya afecta a varias piezas importantes.
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