El líder impone su ley en el Heliodoro con una goleada rotunda ante el Guadalajara, impulsado por un Enric Gallego estelar y en una tarde marcada por los 400 partidos de Aitor Sanz
El CD Tenerife volvió a demostrar por qué gobierna con mano firme el Grupo 1 de Primera Federación. Los blanquiazules resolvieron sin sobresaltos su compromiso ante el Guadalajara (4-0) en un Heliodoro que ya empieza a descontar jornadas para celebrar el ascenso. La tarde tuvo dos nombres propios: Enric Gallego, autor de un triplete incontestable, y Aitor Sanz, homenajeado por alcanzar la cifra redonda de 400 partidos como blanquiazul.
Un líder paciente que siempre encuentra el camino
Desde el pitido inicial, el Tenerife asumió el mando con la naturalidad de quien se sabe superior. Sin prisas, pero sin concesiones, el equipo de Álvaro Cervera movió al rival de lado a lado hasta ir desgastando su resistencia. El Guadalajara trató de estirar el 0-0, fiando su plan a la concentración defensiva y a que el tiempo jugara a su favor, pero el guion duró lo justo.
Gallego abre la lata y encarrila la tarde
El primer golpe llegó pasada la veintena de minutos. Una acción a balón parado bastó para que Enric Gallego impusiera su ley en el área y abriera el marcador. Fue el premio a la insistencia de un Tenerife que recuperaba rápido y no dejaba respirar al colista. Con ventaja en el marcador, el líder manejó los tiempos hasta el descanso sin sobresaltos.
Un amago visitante y la respuesta del campeón
El Guadalajara regresó del vestuario con algo más de atrevimiento, intentando discutirle la pelota al Tenerife. El intento duró poco. De nuevo Gallego, esta vez cazando un centro lateral, firmó el 2-0 que devolvió la calma a la grada y apagó cualquier conato de rebelión. A partir de ahí, el partido quedó sentenciado.
Hat-trick, fiesta y homenaje a un capitán eterno
Con el rival ya desarmado, el Tenerife siguió buscando más. Un penalti permitió a Gallego completar su hat-trick y darse un baño de masas en un Heliodoro entregado. Hubo tiempo para rotaciones, para el reconocimiento a Aitor Sanz —ovacionado como símbolo de una era— y para que Juanjo cerrara la goleada con el cuarto tanto en el tramo final.
El ascenso, cada vez más cerca
Diecisiete victorias en 22 jornadas y una sensación de solidez que intimida. El Tenerife avanza en velocidad de crucero, sumando triunfos sin perder el hambre y dejando claro que este proyecto va muy en serio. El Guadalajara fue esta vez un testigo más del dominio blanquiazul. La cuenta atrás ya está en marcha.