El nombre de Aleksa Puric empieza a ganar peso en los despachos. El central serbio (2003), que milita en el filial del Atlético de Madrid, está siendo seguido de cerca por el Deportivo Alavés, aunque a día de hoy no existe una propuesta formal y la hoja de ruta inicial apunta al verano.
Sin embargo, enero rara vez respeta los planes escritos. Aunque Fernando Torres apuesta por que el futbolista complete la temporada en el filial rojiblanco, y pese a que el mensaje oficial es de calma, el contexto del mercado de invierno invita a la prudencia: Puric cuenta con ofertas de Segunda División y cualquier movimiento inesperado puede forzar una decisión anticipada.
En Vitoria valoran su perfil físico, edad y margen de crecimiento, y mantienen el seguimiento activo. El escenario ideal sería esperar, pero las necesidades mandan, y una baja, una oportunidad de mercado o un efecto dominó en la categoría pueden acelerar una operación que hoy se trabaja en segundo plano.
Porque en invierno no todo depende de la voluntad. A veces, basta una llamada, un hueco que se abre o un movimiento colateral para que un fichaje pase de “en estudio” a “en marcha” en cuestión de horas. Y en ese tablero, Puric ya está colocado.