El celtismo despide a una figura ligada a uno de los momentos más delicados de su historia. José Luis Alejo Álvarez Fernández, expresidente del RC Celta, falleció en Vigo el domingo 11 de octubre, a los 83 años. Su paso por la presidencia fue breve, apenas tres meses entre octubre de 1990 y enero de 1991, pero coincidió con una etapa decisiva para la supervivencia económica e institucional de la entidad.
Una presidencia en plena crisis del Celta
Álvarez, conocido como «Pilís», llegó al cargo el 11 de octubre de 1990, después de que José Luis Rivadulla dejara la presidencia. Su candidatura reunía a nombres como Chema Figueroa, Eloy de Francisco, Gómez Carballo y Horacio Gómez. Elías Alonso Riego, inicialmente previsto como rival electoral, acabó retirándose.
El Celta acababa de descender a Segunda División y atravesaba una situación financiera complicada, en un fútbol español pendiente de los planes de saneamiento previos a la transformación de numerosos clubes en sociedades anónimas deportivas. El nuevo mandatario cuestionó las cifras de deuda heredadas y pronto surgieron tensiones dentro de su propio equipo directivo.
Del relevo en el banquillo a la dimisión
La inestabilidad llegó también al terreno deportivo. Con el equipo en Segunda y los resultados lejos de lo esperado, Álvarez destituyó al entrenador José María Maguregui. El enfrentamiento con Chema Figueroa, al que cesó y que encabezaba una corriente crítica dentro de la directiva, precipitó la crisis institucional.
El 14 de enero de 1991 presentó su dimisión. Eloy de Francisco asumió la presidencia de un Celta que tuvo que pelear por la permanencia en Segunda, al tiempo que seguía afrontando dificultades económicas. Aquellos meses anticiparon una de las etapas más turbulentas de la historia moderna del club.
Con el paso de los años, Álvarez continuó vinculado a la memoria institucional del celtismo. Estuvo presente en actos conmemorativos de la entidad, entre ellos los del 90 aniversario.
Despedida en Vigo
La despedida está prevista para este lunes 12 de octubre, a las 16:00 horas, en la capilla del tanatorio Pereiró Emorvisa, en Vigo. Su fallecimiento deja otro nombre en el recuerdo de quienes asumieron responsabilidades en Balaídos en tiempos especialmente difíciles.
El Celta pierde así a uno de sus antiguos presidentes, protagonista de un capítulo breve en duración, pero ligado a años en los que el futuro del club estaba lejos de estar asegurado.