
El fútbol lucense vivió una jornada caliente fuera del verde, con episodios que han encendido el debate en torno al comportamiento en las gradas. El CD Lugo ha salido en tromba para defender a su afición tras lo ocurrido en O Couto, mientras que en el Pazo dos Deportes también se registraron momentos de tensión que acabaron con la intervención policial. Un fin de semana en el que el foco se desvió del balón y se centró en la grada.
El Lugo se planta: defensa cerrada de su afición en O Couto
El encuentro entre el CD Lugo y el Ourense CF quedó marcado por un episodio que obligó a detener el partido en sus primeros compases. Según reflejó el colegiado Francisco García Riesgo en el acta, el jugador Aymane Jelbat comunicó haber sido objeto de cánticos de índole xenófoba desde la zona ocupada por seguidores visitantes.
Sin embargo, el propio árbitro dejó claro que ni él ni su equipo pudieron verificar dichos cánticos. Tras activarse el protocolo correspondiente y el aviso por megafonía, el choque se reanudó sin nuevos incidentes.
Desde el club lucense no tardaron en reaccionar. En un comunicado oficial, la entidad rojiblanca negó de forma tajante cualquier comportamiento racista por parte de sus aficionados desplazados, subrayando que no existe confirmación objetiva de los hechos y defendiendo el historial “ejemplar” de su masa social.
Versiones enfrentadas en la grada: del “musulmán el que no bote” al “ferrolano”
La polémica ha abierto una brecha de versiones. Mientras que el futbolista del Ourense CF denunció cánticos ofensivos, desde el entorno lucense se sostiene que las consignas entonadas no tenían carácter discriminatorio.
Algunos aficionados aseguran que lo que realmente se coreó fue un clásico de grada sin carga racial: “ferrolano el que no bote”. Una diferencia que, en clave futbolera, cambia completamente el partido mediático y disciplinario.
Lo cierto es que, una vez superado el episodio, el ambiente entre ambas aficiones volvió a la normalidad, sin nuevos altercados reseñables.
El club pide VAR informativo: “responsabilidad y rigor”
El CD Lugo ha puesto el foco en la difusión de informaciones no confirmadas, alertando del daño reputacional que pueden generar. En su posicionamiento, el club insiste en su compromiso firme contra cualquier forma de discriminación, pero exige el mismo nivel de exigencia a la hora de informar.
El mensaje es claro: sin pruebas, no hay sentencia. En tiempos donde las redes sociales juegan como un delantero al espacio, el club pide templar el balón y evitar juicios precipitados.
Ahora queda por ver si la Real Federación Española de Fútbol decide intervenir de oficio o si el asunto se queda en un simple susto sin consecuencias disciplinarias.
El Pazo también entra en ebullición: protesta y abandono de peñistas
La jornada no solo dejó ruido en O Couto. En el Pazo dos Deportes de Lugo, durante el duelo entre Río Breogán y Andorra, se vivió otro episodio tenso en la grada.
Una treintena de aficionados abandonaron el recinto antes del final tras la intervención policial. Según explicó la peña Embreogados, el detonante fue la presencia en la grada de una persona con antecedentes judiciales graves, lo que generó malestar entre los seguidores.
La protesta derivó en una situación incómoda, con advertencias de posibles sanciones que terminaron por provocar la salida de los peñistas. Un episodio que añade más leña a un fin de semana donde las gradas lucenses fueron protagonistas… y no precisamente por animar.
Un fin de semana para la reflexión en el deporte lucense
Más allá de resultados y clasificaciones, lo vivido en Lugo deja una lectura clara: el fútbol y el deporte en general siguen peleando su propio partido fuera del campo.
Entre protocolos, versiones cruzadas y tensiones sociales, la pelota está ahora en el tejado de las instituciones. Mientras tanto, clubes y aficiones deberán seguir jugando en equipo para que el espectáculo no se vea empañado por lo que ocurre en la grada.