El club asturiano repite la fórmula que ya le funcionó con Manu Rodríguez y Miguel Conde, dos canteranos celestes sin sitio en el Fortuna
El Sporting de Gijón ha encontrado en A Madroa un filón particular para reforzar su filial, y todo apunta a que Dani Noya podría ser el próximo nombre en sumarse a esa lista. El centrocampista, nacido en 2007 y formado en el Celta desde el verano de 2023, agota esta temporada su etapa como juvenil, lo que obliga al club vigués a tomar una decisión sobre su futuro: o le hace sitio en el Celta Fortuna, o el jugador buscará acomodo en otro equipo. Según informa La Voz de Asturias, el Sporting estaría siguiendo de cerca esa posibilidad para reforzar a su filial de Tercera Federación.
No es la primera vez que el Sporting recurre a la cantera celeste para reforzar su filial. El club asturiano ya se llevó con éxito a Manu Rodríguez, que esta temporada ha disputado una treintena de partidos en Segunda División con el filial gijonés, y también a Miguel Conde, que tras no encontrar sitio en el Fortuna recaló primero en el Real Zaragoza y, en el mercado de invierno, terminó fichando por el Sporting B, donde llegó a debutar con el primer equipo en Segunda. Ambos precedentes explican por qué el club asturiano vuelve a mirar hacia Vigo.
El recorrido de Dani Noya en A Madroa ha sido en ascenso constante. Llegó procedente del Compostela para incorporarse al Juvenil B, donde firmó 4 goles en 32 partidos en su primera temporada. Un año después ya era una pieza importante del Juvenil de División de Honor que se proclamó campeón de Liga, e incluso debutó con el Celta Fortuna en un partido de Liga ante el Andorra, el 15 de diciembre de 2024. Esta última temporada ha vuelto a ser un futbolista importante en el Juvenil, disputando 32 partidos en todas las competiciones, y ha entrado en tres convocatorias del Fortuna, aunque sin llegar a sumar minutos.
La decisión, en cualquier caso, está en manos del Celta. Si la dirección deportiva celeste decide darle una oportunidad real en el filial de Segunda División, Noya no se moverá de Vigo. Es precisamente en situaciones como esta donde se nota la ausencia de un Celta C, una estructura que el club tuvo en su momento y que se decidió disolver en 2024 por las dificultades para encajar a todos los juveniles con proyección durante la temporada, dejando a jugadores como Noya en tierra de nadie entre el filial y un peldaño intermedio que ya no existe.
De confirmarse la salida, el centrocampista se convertiría en el último ejemplo de una tendencia que empieza a ser recurrente: futbolistas formados en A Madroa que, ante la falta de hueco en el filial celeste, encuentran en Mareo una segunda oportunidad para seguir creciendo en el fútbol profesional, esta vez en un Sporting B que milita en Tercera Federación.