
El Deportivo Fabril ya es equipo de Primera RFEF tras una jornada redonda en la que hizo los deberes con autoridad y terminó celebrando el ascenso gracias a una combinación de resultados que certifica su dominio durante toda la temporada.
Un triunfo en Riazor que abrió la puerta del ascenso
El conjunto dirigido por Manuel Pablo García saltó al césped del Estadio de Riazor con el objetivo claro: ganar para dejar el ascenso visto para sentencia. Y no falló.
Desde el pitido inicial, el Fabril marcó territorio con presión alta, circulación rápida y llegadas constantes. El primer aviso serio lo protagonizó Noé, pero el guardameta rival sostuvo a su equipo en los compases iniciales.
El dominio local fue creciendo hasta que, cerca del descanso, apareció Dipanda para romper el equilibrio tras una jugada bien trenzada por banda. Un gol que hizo justicia a lo que se veía sobre el verde y que encendía la mecha de la fiesta.
Pegada, control y sentencia tras el descanso
Lejos de conformarse, el filial blanquiazul salió tras el intermedio con hambre. El segundo golpe llegó pronto: una acción colectiva de manual terminó con Nájera empujando el balón a la red tras asistencia precisa dentro del área.
Con el 2-0, el partido se abrió. El rival trató de reaccionar, incluso rozó el gol en una acción que se estrelló contra el larguero, pero el Fabril supo gestionar los tiempos como un equipo maduro, bajando revoluciones cuando tocaba y acelerando en los momentos clave.
Ya en la recta final, Areosa puso el broche con el tercer tanto, certificando una victoria incontestable que dejaba el ascenso a un paso.
El empate del Vetusta desata la celebración
Mientras en A Coruña se saboreaba la victoria, todas las miradas se desplazaban al duelo del Real Oviedo Vetusta. El filial asturiano estaba obligado a ganar para mantener viva la pelea, pero no pasó del empate ante el Marino de Luanco.
Ese resultado convirtió el triunfo del Fabril en definitivo. Ascenso matemático y objetivo cumplido.
Una temporada de dominio absoluto
El ascenso no es fruto de un día, sino de una campaña sobresaliente. El Fabril ha gobernado el Grupo I de Segunda RFEF con autoridad, encadenando una racha espectacular sin derrotas durante meses.
Equipo sólido atrás, eficaz arriba y con una identidad muy marcada, el filial deportivista ha sido el rival a batir desde el inicio. Un bloque joven, pero competitivo, que ha sabido manejar la presión y responder en los momentos clave.
El futuro ya mira a Primera RFEF
El salto de categoría supone un paso adelante estratégico para el Deportivo de La Coruña, que ve cómo su cantera sigue produciendo talento y ganando protagonismo en el fútbol nacional.
Ahora, el Fabril se prepara para un escenario más exigente, donde la competitividad sube varios escalones. Pero con lo visto esta temporada, en A Coruña hay motivos de sobra para creer que este equipo no ha tocado techo.
Porque cuando un filial juega con el colmillo entre los dientes y el balón cosido al pie, el ascenso no es casualidad… es consecuencia.