Opinión | El Descuento.
La decisión más relevante de la junta del Celta no es solo la llegada de dinero. Es la frontera que el club ha decidido ponerle. La ampliación de capital de diez millones está ligada a Celta360, y Marián Mouriño ha defendido que las inyecciones extraordinarias no deben sostener los sueldos de la plantilla. El criterio es defendible. Su cumplimiento tendrá que poder comprobarse.
El comunicado oficial de la junta confirma el respaldo a la operación dentro de la financiación del proyecto de Mos. La presidenta también explicó, en las declaraciones posteriores recogidas por Metropolitano, que la plantilla debe construirse con los ingresos ordinarios del club. Son dos planos distintos de una misma decisión: financiar una infraestructura y pagar la actividad de cada temporada.
Una instalación no paga sola su siguiente temporada
Separar ambos destinos tiene sentido. Una entrada puntual de capital puede ayudar a levantar una instalación que se utilice durante años. Convertir ese mismo ingreso en un gasto que reaparece cada verano obliga a encontrar otra solución cuando el dinero inicial se termina. El fútbol invita con frecuencia a resolver la urgencia del domingo; un consejo de administración también debe pensar en el ejercicio siguiente.
Eso no convierte cualquier inversión en cemento en una buena inversión. Un proyecto puede respetar la separación de partidas y, aun así, resultar demasiado caro, tardar más de lo previsto o aportar menos de lo prometido. Por eso el debate sobre Celta360 debe salir de la alternativa demasiado cómoda entre apoyar el crecimiento o rechazarlo.
El celtismo necesita referencias, además de maquetas
El club debería facilitar un seguimiento comprensible del proyecto: cuánto se ha comprometido, cuánto se ha ejecutado, qué instalaciones entran en servicio y qué coste supone mantenerlas. No hace falta que un aficionado interprete un informe de auditoría para conocer si una obra importante avanza dentro de sus objetivos.
También convendría explicar los beneficios deportivos con criterios concretos. Más y mejores espacios de trabajo pueden ayudar a formar jugadores, pero el tamaño de un recinto no demuestra por sí solo la calidad de una cantera. Importan las personas que enseñan, las oportunidades que se abren y el uso real de las instalaciones.
La prudencia también se demuestra después de invertir
La junta de accionistas ha respaldado el camino elegido. A partir de ahora, la responsabilidad del consejo será explicar su desarrollo con la misma claridad con la que ha delimitado el destino del dinero. La confianza se conserva mejor cuando puede acompañarse de datos.
La presencia de canteranos en el primer equipo ofrece una razón deportiva para cuidar los recursos de formación. Precisamente por eso, Celta360 merece una evaluación exigente. Reservar diez millones para el futuro es un compromiso; demostrar qué futuro se está construyendo es la siguiente obligación.
