
El Deportivo acaricia el triunfo pero el Málaga golpea al final y enfría Riazor
El empate entre el Deportivo de La Coruña y el Málaga CF (1-1) deja un sabor agridulce en el conjunto blanquiazul, que dominó durante largos tramos pero vio cómo se le escapaba una victoria clave en la pelea por el ascenso directo en LaLiga Hypermotion.
Un Dépor dominante que no supo cerrar el partido
El guion del encuentro fue claro desde el inicio: el equipo gallego salió a mandar, a jugar en campo rival y a imponer un ritmo alto. La presión adelantada y la movilidad de futbolistas como Mario Soriano o Altimira marcaron el pulso de un partido en el que el Dépor acumuló ocasiones.
Antes del descanso, el conjunto coruñés ya había avisado con varias llegadas claras. Incluso llegó a celebrar un tanto que no subió al marcador por fuera de juego, reflejo de que el equipo estaba generando ventajas en ataque.
El Málaga, por su parte, resistía como podía, apoyado en su portero y en una defensa que sobrevivía a base de despejes y oficio.
Mulattieri desata la ilusión… y el Málaga la enfría
Tras el paso por vestuarios, el Dépor subió una marcha más. La entrada de refresco desde el banquillo activó aún más el frente ofensivo y el premio llegó mediada la segunda mitad.
Mulattieri, siempre en modo cazador dentro del área, aprovechó un envío en profundidad para batir al guardameta rival y desatar la euforia en Riazor. Era el gol que parecía encarrilar un triunfo vital.
Pero en el fútbol, perdonar se paga. Y el Dépor lo comprobó en carne propia.
En una acción aparentemente controlada, el Málaga encontró el empate con un remate de Adrián Niño que sorprendió a la zaga local. Un jarro de agua fría que cambió el estado emocional del encuentro en cuestión de segundos.
Un final de asedio sin premio
Los últimos minutos fueron un monólogo blanquiazul. El Dépor se volcó con todo: centros laterales, segundas jugadas, disparos desde la frontal… incluso dispuso de una última oportunidad a balón parado en el tiempo añadido.
Sin embargo, el gol de la victoria nunca llegó.
El Málaga resistió con uñas y dientes, consciente de que el punto tenía valor en su propia batalla clasificatoria.
Impacto en la clasificación: oportunidad perdida
Este empate tiene lectura clara en clave clasificatoria: el Deportivo deja escapar una oportunidad de oro para consolidarse en la zona alta y meter presión a sus rivales directos por el ascenso.
El equipo gallego sigue mostrando argumentos futbolísticos sólidos —dominio, llegada, personalidad—, pero la falta de contundencia en momentos clave empieza a ser un factor determinante.
Con varias jornadas aún por disputarse, el margen de error se reduce. Y en este tipo de partidos, donde el rival está contra las cuerdas, hay que saber cerrar… o el fútbol te castiga.
Próximo reto: sin margen para fallar
El calendario no da tregua y el Dépor deberá reaccionar rápido. Los próximos encuentros marcarán si este empate es un simple tropiezo o el inicio de una tendencia peligrosa.
La sensación en Riazor es clara: el equipo está cerca, muy cerca… pero en la lucha por el ascenso, los detalles deciden campeonatos.
Y hoy, esos detalles se escaparon.