El Dépor ABANCA vuelve este domingo a Riazor con un objetivo que va más allá de sumar tres puntos: convertir la victoria lograda en Eibar en el comienzo de una reacción sostenida. El Deportivo Alavés será el rival de las blanquiazules este 25 de octubre, a las 12.45 horas, en la octava jornada de Liga F.
Una semana para cambiar el significado de una victoria
El 2-3 logrado en Ipurua fue un impulso de confianza. Ganar fuera de casa tiene valor, pero la siguiente prueba consiste en sostener esa respuesta delante de la afición. Riazor ofrece ahora el escenario para comprobar si el equipo consigue enlazar actuaciones competitivas, algo fundamental en una competición donde las distancias pueden cambiar con una sola jornada.
El encuentro ante el Alavés exige un partido completo. No basta con repetir la capacidad de marcar mostrada ante el Eibar: también importa reducir las ocasiones que concede el equipo y proteger mejor los momentos en los que pierde la iniciativa. Para un conjunto que busca estabilidad, la gestión de las fases sin balón es tan relevante como la calidad en ataque.
El Alavés, una prueba de fiabilidad
El calendario no deja demasiado margen para celebrar los triunfos. El visitante llega a A Coruña como siguiente obstáculo de una Liga F que obliga a competir cada semana a alta intensidad. El Deportivo dispone del factor campo, pero necesitará traducirlo en concentración desde el inicio y acierto en las dos áreas.
La cita llega además con la baja de Espe Pizarro, cuya lesión de hombro ya condicionaba los planes del conjunto coruñés. El reto colectivo será encontrar respuestas para que la ausencia no detenga la mejoría.
El partido está fijado por la competición para el domingo 25 a las 12.45. En M90 ya contamos cómo la lesión de Pizarro altera las opciones del equipo. Ahora el Dépor ABANCA tiene una oportunidad para dar continuidad a su último triunfo, sin mirar más allá del siguiente encuentro.
