La SD Compostela tendrá que remontar en el Vero Boquete tras caer 2-1 ante el Atlético Arteixo en Ponte dos Brozos, en una ida que empezó a sonreírle con el gol de Parapar y terminó torciéndose por un error defensivo y un latigazo de Otero en el tramo final. La eliminatoria por el ascenso a Segunda RFEF sigue abierta, pero el margen de maniobra ya no existe: toca ganar en casa o despedirse del sueño.
El playoff cambia de escenario: ahora manda San Lázaro
El Compostela salió de Arteixo con una derrota mínima, pero también con una certeza: la final autonómica no está sentenciada. El 2-1 deja al conjunto de Secho Martínez obligado a hacer valer el factor Vero Boquete, donde el próximo domingo, a las 18:30 horas, se jugará bastante más que un partido.
El Compos ya sabe lo que es levantar una eliminatoria en casa. Lo hizo en la ronda anterior con una goleada contundente ante el Racing Vilalbés, un 6-1 que encendió a la grada y alimentó el discurso de equipo fuerte cuando juega arropado por los suyos. Esa será ahora la hoja de ruta: empujar desde el primer minuto, no precipitarse y convertir San Lázaro en una olla a presión. Pero sin perder la cabeza, que en los playoffs el corazón suma… y los errores restan el doble.
Parapar abrió el camino, pero el Arteixo no se cayó
La ida tuvo una primera mitad cerrada, muy de eliminatoria, con más vigilancia que alegría y con dos equipos midiendo cada pase como si llevara IVA de ascenso. El Compostela encontró algunos caminos exteriores, el Arteixo respondió con peligro y Álex Cobo apareció cuando tocaba para mantener el partido bajo control.
Tras el descanso llegó el momento que parecía inclinar la tarde hacia el lado blanquiazul. Samu filtró un pase con veneno y Parapar atacó el espacio con decisión para firmar el 0-1. Un gol de delantero que entiende el momento, que lee la espalda del central y que no se pone nervioso cuando pisa área.
El tanto visitante parecía abrir una autopista emocional para el Compostela. Marcaba fuera, golpeaba primero y obligaba al Arteixo a asumir riesgos. Pero el conjunto local no se descompuso. Todo lo contrario: subió metros, mordió mejor tras pérdida y empezó a cargar el partido hacia campo compostelanista.
Un error y un misil cambiaron el guion
La eliminatoria dio un giro en el minuto 68. Una cesión defectuosa en la salida dejó a José Ramón —también citado como Jota en la ficha facilitada— ante Álex Cobo, y el atacante local no perdonó. El 1-1 tuvo efecto inmediato: el Arteixo olió sangre y el Compostela perdió parte del aplomo que había mostrado tras adelantarse.
El golpe definitivo llegó a cinco minutos del final. Otero recibió lejos del área, levantó la cabeza y soltó un derechazo de esos que no se entrenan, se bendicen. El balón se coló en la escuadra y Ponte dos Brozos explotó. Un golazo con aroma de playoff, de esos que cambian una noche, una eliminatoria y hasta el ánimo de una afición.
El Compostela todavía tuvo una última intentona, con un disparo dentro del área que fue repelido por la defensa local, pero el marcador ya no se movió. El Arteixo se llevó el primer asalto y viajará a Santiago con ventaja, aunque consciente de que le espera un escenario incómodo y un rival herido.
El Compos necesita ganar; el Arteixo jugará con el reloj
El resultado deja una lectura clara para la vuelta. Al Compostela no le vale especular. Tiene que ganar. Si lo hace por un gol al término de los 90 minutos, la eliminatoria se irá a la prórroga. Si mantiene esa ventaja después del tiempo extra, será el conjunto compostelanista quien avance. El empate o cualquier victoria del Arteixo mandaría al equipo coruñés a la siguiente ronda.
Ahí aparece el gran reto táctico para Secho Martínez: atacar sin partirse. El Compos deberá llevar peso ofensivo, acelerar por bandas, alimentar a sus hombres de área y evitar que el partido se convierta en una ida y vuelta prematura. Porque el Arteixo, con ventaja en el bolsillo, tendrá dos armas peligrosísimas: el cronómetro y los espacios.
Para Posi, el plan parece más reconocible: bloque competitivo, ayudas constantes, gestión emocional y transiciones. Un gol visitante en San Lázaro obligaría al Compostela a una remontada mayor, así que la primera media hora puede marcar el tono de la tarde.
Una final gallega con premio catalán en el horizonte
El ganador de esta final autonómica accederá a la siguiente eliminatoria del playoff de ascenso a Segunda RFEF, donde espera un rival catalán: Cornellà o Badalona. La ida se disputaría en Galicia y la vuelta en Cataluña, un contexto que añade todavía más valor a lo que se jugará en Santiago.
El Arteixo ha tomado ventaja, sí. Pero el Compostela conserva vida, campo y grada. En el fútbol, eso no es poco. Y menos en un playoff, ese ecosistema donde un córner puede cambiar una temporada y un estadio apretando puede pesar más que un mediocentro con tres pulmones.
El domingo, el Vero Boquete dictará sentencia. Y el Compos ya sabe el mensaje: no hay red, pero sí hay partido.