El Real Madrid Castilla volvió a quedarse a medio camino cuando lo tenía todo a favor. El filial blanco empató (1-1) frente a Osasuna Promesas en el Alfredo Di Stéfano en un partido que parecía encarrilado: ventaja al descanso, superioridad numérica y un rival con enormes problemas ofensivos. Pero un error propio y la falta de contundencia acabaron castigando a un Castilla que sigue sin despegar.
Un primer tiempo bajo control y un golpe de talento
El conjunto madridista dominó el primer acto con paciencia y orden, sin alardes pero con autoridad territorial. Osasuna Promesas resistía en bloque bajo, incapaz de estirar líneas, hasta que el partido se rompió en los minutos finales del primer tiempo. Tras una acción bien hilada en campo rival, Palacios apareció desde segunda línea para clavar un disparo a la escuadra. Un gol de bandera que hacía justicia al control local y encendía al Di Stéfano.
Superioridad que no se tradujo en sentencia
El escenario era inmejorable tras el descanso. Osasuna jugaba con diez por la expulsión de Mikel y el Castilla encontraba espacios con facilidad. Llegaron ocasiones claras, dominio absoluto y la sensación de que el segundo gol estaba más cerca que el empate. Sin embargo, faltó precisión en los metros finales y el exceso de confianza empezó a pasar factura.
El error que cambió el partido
Cuando menos se esperaba, llegó el giro. Una pérdida en salida de Valdepeñas dejó expuesta a la defensa y permitió a Arroyo, recién ingresado, plantarse solo ante el portero y definir con frialdad. Un golpe seco para un Castilla que había hecho casi todo bien… salvo lo más importante: cerrar el partido.
Empuje final sin premio
El tramo final fue un asedio blanco. Centros, disparos lejanos y llegadas constantes chocaron una y otra vez contra un Osasuna Promesas atrincherado y un inspirado Rafa Fernández bajo palos. El Castilla lo intentó hasta el último segundo, pero el marcador ya no se movió.
Un empate que sabe a oportunidad perdida
El resultado deja al filial madridista fuera de los puestos de playoff y prolonga una racha irregular en este inicio de etapa sin Arbeloa en el banquillo. El talento está, las situaciones también, pero el Castilla sigue pagando caro cada desconexión. En Primera RFEF, los regalos se cobran al contado.