El FC Barcelona volvió a demostrar que el Clásico femenino tiene dueño. En una noche áspera por el clima y cargada de tensión competitiva, el conjunto azulgrana resolvió los cuartos de final de la Copa de la Reina con una goleada incontestable en el Alfredo Di Stéfano. Cuatro goles, sensación de control casi permanente y la certeza de que, cuando el escenario aprieta, este equipo sabe mandar.
El Madrid quiso discutir el guion, pero el Barça impuso su ley
El arranque no fue cómodo para las de Pere Romeu. El Real Madrid salió con presión alta, piernas frescas y la intención clara de convertir el duelo en un intercambio de golpes. Durante varios minutos, el plan blanco incomodó la salida de balón azulgrana y obligó a multiplicar esfuerzos defensivos. Sin embargo, con el paso de los minutos, el Barça empezó a ajustar piezas, a encontrar apoyos por dentro y a ganar metros a partir del criterio en la medular.
- El FC Barcelona volvió a demostrar que el Clásico femenino tiene dueño. En una noche áspera por el clima y cargada de tensión competitiva, el conjunto azulgrana resolvió los cuartos de final de la Copa de la Reina con una goleada incontestable en el Alfredo Di Stéfano. Cuatro goles, sensación de control casi permanente y la certeza de que, cuando el escenario aprieta, este equipo sabe mandar.
- El Madrid quiso discutir el guion, pero el Barça impuso su ley
- El golpe emocional no desvió el rumbo
- Alexia abre la puerta y el Barça ya no mira atrás
- Pajor rompe el partido tras el descanso
- Salma se suma a la fiesta y sentencia el Clásico
- Doblete, goleada y un mensaje al torneo
El golpe emocional no desvió el rumbo
La lesión de una pieza clave en defensa pudo haber cambiado el partido. El silencio en el estadio tras la retirada en camilla fue el único instante de duda para un Barça que reaccionó como lo hacen los equipos grandes: acelerando cuando más duele. A balón parado llegó el primer golpe, un tanto que cambió el contexto del choque y permitió a las visitantes liberar tensión y adueñarse del ritmo.
Alexia abre la puerta y el Barça ya no mira atrás
Con ventaja en el marcador, el Barcelona empezó a encontrar espacios, a circular con más velocidad y a pisar área con continuidad. Antes del descanso ya había dejado la sensación de que el partido estaba más cerca de resolverse que de igualarse. El Madrid resistía como podía, sostenido por su portera y por algún destello aislado, pero el dominio territorial era evidente.
Pajor rompe el partido tras el descanso
La reanudación confirmó las sospechas. El Barça subió una marcha más y convirtió cada recuperación en una amenaza. El segundo gol, obra de Ewa Pajor, fue el punto de inflexión definitivo: potencia, lectura de la jugada y una definición que desarmó cualquier atisbo de reacción local. A partir de ahí, el partido entró en territorio azulgrana sin discusión.
Salma se suma a la fiesta y sentencia el Clásico
Con el Madrid ya desdibujado, apareció la versión más coral del Barça. La conexión entre líneas, las llegadas desde segunda línea y la amplitud por bandas acabaron por abrir una defensa superada. Salma Paralluelo firmó el tercero tras una acción colectiva de manual y dejó el partido visto para sentencia, con el rival sin respuesta anímica ni futbolística.
Doblete, goleada y un mensaje al torneo
El cuarto gol, de nuevo de Pajor, fue la rúbrica final a una noche de autoridad. Control orientado, sangre fría y definición para cerrar el pase a semifinales y reafirmar una tendencia que ya es costumbre. Con Alexia Putellas liderando, un bloque sólido y una pegada demoledora, el Barça volvió a tumbar al Real Madrid y dejó claro que la Copa también pasa por sus botas.
El Clásico volvió a teñirse de azulgrana. Y no por inercia, sino por convicción, fútbol y una sensación inequívoca: este Barça no negocia las grandes noches.