El club de O Carballiño abonó los 70.000 euros pendientes con la RFEF, requisito indispensable para formalizar su inscripción en la categoría
El Arenteiro respira. El club de O Carballiño ha saldado en su totalidad la deuda de 70.000 euros que mantenía pendiente con la Real Federación Española de Fútbol, un pago indispensable para poder formalizar su inscripción en Tercera RFEF de cara a la temporada 2026/27. El desenlace pone fin a semanas de incertidumbre para una entidad que ha encadenado dos descensos este verano: el deportivo, desde Primera RFEF, y el administrativo, a causa de los impagos con jugadores y cuerpo técnico.
Fuentes del club confirman que el esfuerzo económico ha sido posible gracias al respaldo de inversores y al compromiso de la afición carballiñesa, en un verano en el que la propia continuidad de la entidad llegó a estar en entredicho. La deuda combinada del Arenteiro con la Comisión Mixta de la AFE y los distintos entes federativos había llevado a la RFEF a sacar a subasta la plaza vacante en Segunda RFEF, una circunstancia que finalmente no llegó a materializarse al certificarse el descenso administrativo a Tercera.
La plantilla, ya en plena pretemporada
Con el capítulo económico resuelto, el Arenteiro centra ahora todos sus esfuerzos en lo deportivo. La plantilla, que ya se encuentra trabajando en pretemporada, espera la luz verde definitiva de la Federación Gallega de Fútbol para poder competir con normalidad en el arranque liguero, previsto para el primer fin de semana de septiembre junto al resto de equipos de Tercera RFEF.
El saneamiento de las cuentas también despeja la incógnita que pesaba sobre otros clubes gallegos. La incertidumbre por la plaza del Arenteiro había puesto en riesgo la composición de la categoría, con la posibilidad de que el Silva se viera arrastrado a un descenso a Preferente si finalmente la liga se hubiera quedado con un número de equipos distinto al previsto.
El club, presidido por Argimiro Marnotes, deja así atrás varios meses de zozobra institucional que amenazaron con hacer descarrilar por completo el proyecto. Ahora, con la documentación en regla, el Arenteiro puede centrarse en preparar una temporada en la que buscará hacer las paces con su afición tras un verano marcado por las malas noticias fuera del césped.