Dos nombres marcan la enfermería celeste, con planes de recuperación muy distintos
El Celta hizo público este viernes su parte médico, con dos futbolistas señalados por motivos diferentes. Ilaix Moriba se convierte en la última incorporación a la lista tras notar molestias en el tendón de Aquiles derecho durante una sesión en la Cidade Deportiva Afouteza, mientras Pablo Durán continúa su proceso de recuperación tras la operación de hombro a la que se sometió en mayo.
Ilaix Moriba, entre pruebas médicas y fisioterapia
El centrocampista guineano se resintió el 16 de julio y las pruebas posteriores confirmaron una tenosinovitis en el Aquiles derecho. El club sometió al jugador a una resonancia magnética y ha establecido un protocolo de tratamiento médico combinado con fisioterapia, sin fijar todavía un plazo concreto de baja.
La ausencia de un tiempo estimado obliga a esperar a la evolución del jugador en los próximos días. El objetivo inmediato pasa por controlar la inflamación antes de que el trabajo de pretemporada, que en estas semanas incrementa progresivamente las cargas físicas, pueda agravar la dolencia.
Para Claudio Giráldez supone un contratiempo relevante, ya que Moriba es uno de los futbolistas con mayor capacidad de recorrido y potencia en la medular celeste. Su situación se suma, además, al ruido del mercado, en un verano en el que su nombre sigue apareciendo entre las posibles salidas que manejaría el club para cuadrar cuentas.
Pablo Durán, fase intermedia tras el quirófano
El delantero vigués sigue entrenando en solitario, al margen del grupo, después de pasar por el quirófano el 27 de mayo por una inestabilidad en el hombro izquierdo. La previsión médica inicial situaba la baja en torno a tres meses, un plazo que el club mantiene por ahora sin variaciones.
Durán atraviesa así una etapa intermedia: ya puede realizar trabajo físico individualizado, pero antes de reincorporarse a las sesiones colectivas deberá recuperar movilidad completa, estabilidad articular y la confianza necesaria para competir sin miedo en una zona del cuerpo expuesta a caídas y contactos. El delantero, que la pasada campaña compartió minutos de ataque con nombres como Borja Iglesias y Ferran Jutglà, es una pieza que Giráldez querría recuperar cuanto antes para dar variantes en la delantera.
El Celta no tiene intención de forzar los plazos. La prioridad es que el atacante regrese con garantías, sin asumir riesgos que puedan derivar en una recaída en una articulación especialmente sensible.
Dos bajas, dos ritmos distintos para la pretemporada
Las ausencias de Ilaix y Durán afectan a zonas muy diferentes del campo, pero ambas condicionan la planificación de Giráldez en Afouteza. En el centro del campo, el técnico pierde temporalmente músculo y despliegue físico; en ataque, sigue sin poder contar con una pieza versátil para dar descanso o alternativas a sus delanteros habituales.
El caso de Ilaix es el más abierto: su evolución en los próximos días marcará si la baja se resuelve en cuestión de semanas o se alarga más de lo previsto. La tenosinovitis, una inflamación de la vaina que recubre el tendón, suele requerir reposo relativo y control de cargas para evitar que derive en molestias crónicas. Durán, por su parte, mantiene una hoja de ruta más definida, propia de una recuperación quirúrgica que desde el primer momento obligaba a planificar una ausencia larga.
El parte médico deja así dos frentes abiertos en la ciudad deportiva: uno pendiente de cómo evolucione en los próximos entrenamientos, y otro que avanza, paso a paso, hacia su reincorporación al grupo.