El Racing de Ferrol recupera a uno de sus personajes más reconocibles. El Diablillo Verde vuelve a A Malata después de varios años de ausencia y el club ha elegido la previa del encuentro de este sábado contra Unionistas de Salamanca para reencontrarlo con la afición.
El anuncio pone fin al misterio de las travesuras con las que la entidad había estado jugando durante los últimos días. No eran meigas ni trasnos: el responsable ficticio de las gamberradas a los futbolistas era, según la presentación del propio Racing, su vieja mascota.
Un regreso reclamado por el racinguismo
La entidad presenta la vuelta como algo más que una recuperación ornamental. El Diablillo Verde forma parte de los recuerdos de varias generaciones de seguidores y su presencia permitirá volver a conectar a los más pequeños con una figura ligada a la identidad del club.
En su anuncio, el Racing define al personaje como «aguerrido, combativo e incansable», pero también cercano y divertido. Son atributos con los que intenta recuperar una figura que, más allá del resultado de cada jornada, puede dar juego en las gradas, las actividades del club y el contacto con su afición.
La cita, antes del Racing–Unionistas
El reencuentro está previsto antes del comienzo del Racing de Ferrol–Unionistas, correspondiente a la octava jornada del grupo I de Primera Federación. El partido comenzará el sábado 17 de octubre a las 13:00 horas, por lo que el club pide a sus aficionados que lleguen con antelación al estadio para asistir a la bienvenida.
La mascota regresa en una semana de ánimo renovado para los de Javi Vázquez. Tras vencer al Deportivo Fabril en Riazor (0-1), el Racing encara el compromiso con Unionistas instalado en la zona de playoff. La vuelta del Diablillo añade así una celebración popular a un encuentro importante para la trayectoria deportiva del equipo.
El club no ha anunciado una hora exacta para la aparición de la mascota, únicamente que será protagonista antes del pitido inicial. El plan para la hinchada verde está claro: acudir temprano, reencontrarse con el Diablillo y, después, empujar al Racing en el césped.
